30 agosto, 2014

El Capital desdoblado, escindido.

Pocos especialistas de Carl Marx se habrán parado en un capítulo vital para comprender el otro Marx (el marxismo no dialéctico): “El Capital. Tomo III, sección quinta”. Se titula: DESDOBLAMIENTO DE LA GANANCIA EN INTERÉS Y GANANCIA DE EMPRESA.

Fíjense Marx titula "desdoblamiento”. Y en ese desdoblarse del capital, es dónde Marx situará una aparición, no fantasmática pero sí cuanto menos diabólica o faústica: la del capital ficticio. Y aclaro que no es fantasmática, pero sí diabólica, porque además de ser un capital anti-natura (Aristóteles), para Marx es también una forma alienada de relación capitalista. Ésta no será el fantasma que recorra Europa en el siglo XX (en el Manifiesto Comunista), sino un espíritu sin alma que recorrerá el planeta del siglo XXI (ver los tres artículos sobre Espectros de Marx).

El capital pues, en terminología de Marx, tiene dos naturalezas, dos logos, dos series lógicas paralelas y desdobladas de su nombre: la del capital de producción y su “ganancia de empresa”;  y la del capital de financiación y su “ganancia en interés”.

Podemos pensar que ese desdoblamiento del capital, es también el desdoblamiento de la conciencia capitalista. Strictu sensu: el desdoblamiento de la Conciencia en dos series lógicas. Esta conciencia escindida del capitalismo, en palabras de Marx, es como un doble enlace: el de Monsieur Capital con  Madame Gaya (la Tierra) de cuyas entrañas se engendra el fruto del mineral como retoño. 

Y por  otro lado, el de Monsieur Capital con la Madame Banca (el capital financiero de préstamo) de cuya unión nacerá un protogenós fanésico llamado “tasa de interés”. Mientras el primer enlace corresponde al logos de la Metalurgia, que toma forma de matrimonio entre la propiedad de los medios de producción y los recursos de la tierra; el segundo enlace (en el proceso de desdoblamiento del capital) corresponde no a un matrimonio sino a un maridaje propio de la Semiurgia, entre la propiedad de los medios de financiación y la actividad empresarial de un capital constituido por acciones y/o títulos de deuda. La conclusión analítica es que no hay entonces, ninguna trinidad (Tierra, Fábrica, Banco), sino un desdoblado aparejamiento: Tierra-Fábrica y Empresa-Banco. O si lo prefieren, para especificarlo más, se trata de dos trinidades paralelas: tierra-producción-Salarios; y préstamo-financiación-tasa de interés.

Lo sustancial es ver cómo, mientras que en el matrimonio entre Tierra-y-Capital de producción se da a una conciencia dialéctica (plusvalía vs. trabajo) sin embargo en el maridaje entre Banco-y-Capital societario de títulos, se presenta a una conciencia no-dialéctica (capital deuda-interés financiero). Podemos asignar la conciencia dialéctica, que es la ortodoxia del marxismo, a un logos-de-la-diferencia basado en el principio metafísico de la Diferencia (o del principio de la Identidad). Mientras que en el caso de la conciencia no-dialéctica reina el principio del diferencial (derridiano) y no el de la diferencia (metafísica), que es una hereje lectura de Marx (y que vengo realizando desde el primer libro “Carl Marx. En la era del capitalismo gaseoso”).

Según este enfoque, hay un marxismo no trinitario, no dialéctico, no hegeliano. Cuando Marx dijo que el mayor absurdo es el fetichismo lógico del Capital a interés, porque se abandona así los dos elementos metafísicos del capitalismo (Tierra y Salario), entonces no puede existir trinidad alguna, ni pensamiento dialéctico alguno, basado en dos contrarios que sean superados o conciliados en un tercer elemento sintético (el comunismo).

En tal tesitura, ni  Marx si quiera, puede balbucear la palabra “capital” en términos de un proceso de antítesis o de lucha de clases, entre dos naturalezas como son el capital y el trabajo. Ya que entonces, no estamos ante la conciencia de una antítesis,.........sino frente al DESDOBLAMIENTO de la conciencia. No hay diferencias antitéticas de clase (capital-plusvalía versus trabajo-salario), sino diferenciales (tasas de interés del capital deuda). 

Y en ese momento justo, es cuando habrá que repensar la noción de “valor”. Pues el “valor” no nace ahora de una antítesis, ni de un logos dialéctico, sino de un pensamiento diferencial del mismo capital-en-su autodiferirse interno al concepto mismo de capital. Como muy bien dice Marx, el Capital a interés (tókos aristotélico-escolástico) es el capital-consigo-mismo o capital no dialéctico o sin la mediación de la antítesis (del vehículo dialéctico):

Pues bien, el dinero, siempre y cuando que se preste como capital, se presta precisamente como esta suma de dinero que se conserva y se incrementa, que al cabo de un determinado plazo se devuelve con un incremento y que se halla siempre en condiciones de volver a recorrer el mismo proceso. No se invierte como dinero ni como mercancía y, por tanto, ni se cambia por una mercancía, cuando se desembolsa como dinero, ni se vende por dinero, cuando se entrega como mercancía, sino que se invierte siempre como capital. La relación consigo mismo con que aparece el capital cuando se enfoca el proceso capitalista de producción como un todo y una unidad y en que el capital aparece como dinero que alumbra dinero, se le imprime aquí, sin el movimiento intermedio que sirve de vehículo, sencillamente como un carácter propio, como su destino. Y con este destino se enajena, cuando se presta en función de capital–dinero.
* el "consigo mismo", da cuenta de la naturaleza del nuevo concepto de inversión sin ahorro
 
!Para qué queréis la Tierra, camarada Marx, si vos especulasteis en la bolsa de Londres!.... Boludo, sos vos, Marx!. Que no veis que Madame Gea, ya no es aquella madre Démeter del cereal, cuando vos os metéis a jugar en la bolsa del Leteo!



de mi libro "Antropología y Capitalismo"


CERES es KERES la diosa griega del Cereal, llamada Démeter (máter Gea)
No sólo como símbolo del Banco de Inlgaterra (Londres) sino también en la Bolsa de Chicago (CBOT) también la encontraremos.........................pues todos los mercados bursátiles comenzaron siendo mercados de grano a escala moderna.


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