16 junio, 2012

Rescate financiero. Sociedades de control


Odisea, Canto I.
"Dime, Musa, de este hombre ingenioso que vagó tanto tiempo, después de haber destruido la ciudadela de Troya. Vio las más populosas ciudades y conoció su espíritu, y sufrió en su corazón de muchos males sobre el mar por cuidar la propia vida y el regreso de sus compañeros. Pero ni así hubo de salvarlos, contra su voluntad; perecieron por su codicia (los insensatos) después de comer los bueyes de Helios Hiperiónida. Y este les arrebató la hora del regreso. Dime alguna de estas cosas, Diosa, hija de Zeus."




SOBRE EL RESCATE.
De cómo el Lenguaje influye en la Economía tenemos como muestra, la actual crisis del rescate español.  Unos dicen que es Rescate, otros que no es otra cosa que una línea de crédito por 100.000 millones de euros. Dependiendo de cómo sea denominado tal acontecimiento, surgirán dinámicas distintas en los mercados financieros y en el desarrollo de la economía monetaria de la zona Euro.
La palabra “rescate” se aplica tanto a salvamento, como a extorsión. Pero para el gobierno de turno, no es ni un salvamento (como afirma la oposición dentro del sistema), ni tampoco una “extorsión” (como plantea la oposición fuera del sistema)[1].
En principio, el Rescate es una operación financiera que nos remite a dos situaciones, que en esencia son distintas: el problema de la falta de liquidez y la cuestión de la insolvencia. Según esta clasificación, el problema del Rescate se bifurca en dos fenomenologías bien distintas.
Paralelamente a esta dicotomía, se puede analizar el origen del término “rescate” para que nos conduzca a la misma bifurcación, que en el plano financiero planteaba.
El término “reditio” es el principio originario del “rescate”. De él partimos en búsqueda del sentido. La “reditio” latina es antes que nada: una vuelta al hogar. Vuelta como retorno de los soldados a casa después de una campaña militar. Pero a la vez, el retorno, además de un regreso y una vuelta (redeo) es también una “devolución”. Tal “reditio” y “redeo”, nos conducen hasta un doble sentido que separa y une al campo de lo económico y al ámbito de lo ético. Oikos y ethos, bajo la razón común del “reditio”. Porque de él, obtenemos los términos latinos adyacentes, que son: la Reditium y la Redimo.
Reditium dará lugar al “redito” o rédito, que es una renta. Mientras que la Redimo nos proporciona el sentido de la acción que redime o salva. De modo que el “redeo” en tanto retorno a casa, puede ser efecto de una Renta o de una Salvación. Si se trata de una Renta podremos asociar el rescate a un pago, y al fruto de una extorsión. Si de lo que se trata es de “redimir”, entonces será una Salvación.
Lo curioso, es que de esta serie significante del “reditium”, también nacerá el concepto del “rédito”, como idea del interés o del diferencial del capital-a-préstamo. Y entonces, el Retorno se transforma en una devolución-de-la- deuda”. Puesto que el rédito es aquel capital e interés devuelto al acreedor. Es una reconciliación del deudor con su acreedor. Es como un estar-en-paz. Quedamos en paz, cuando devolvemos a nuestro acreedor lo prestado.  Esto nos indica que, sin duda, el problema del Rescate es una cuestión específica del capital gaseoso. Y que deberá ser analizado según su lógica (serie B del Capital).
Ahora, de lo que se trata es de volver a plantear el problema del Rescate, en relación a la liquidez o la solvencia. Mientras que los problemas de liquidez son de carácter funcional, los de la solvencia son de tipo estructural. La liquidez afecta a la funcionalidad de la entidad, mientras que la solvencia se presenta como un problema re-estructuración del sistema o del subsistema. Esto quiere decir que, el rescate-por-falta de liquidez afecta a la re-estructuración de la deuda (pasivo). Mientras que el rescate-por-falta-de solvencia, será un problema de re-capitalización de los activos. En el primer caso, el ente rescatado tiene la potencia de salvarse a sí mismo. En el segundo caso, no hay posibilidad de salvación sino es por el Otro.
Podemos ahora presentar las dos modalidades del Rescate, en correlación a las dos formas del Capital en la lógica del Capital gaseoso:

Lógica (B) del Capital Gaseoso y el RESCATE

Capital-Gas
Espacio B1 de la Financiación
Por problemas de liquidez
Salvación posible por-uno-mismo
Tiempo B2 de la financiación
Tiempo de auto-rescate por devolución del préstamo (estar-en-paz).
Re-estructuración de la Deuda (pasivo) en el tiempo
Capital-Plasma
Espacio B3 de la Financiarización/titulización
Por problemas de solvencia
Salvación imposible por-uno-mismo (por-el-Otro)
Tiempo B4 de la titulización
Tiempo de  rescate por deuda infinita e imposible de devolución.
Re-Capitalización del Activo (capital) en el tiempo

En un primer análisis, la diferencia entre el rescate por falta de liquidez y el rescate por insolvencia, nos conduce a las dos fases distintas del capital (gaseoso o plasmático). En el primer estadio, la deuda está pendiente. En el segundo estadio, la deuda es impagable o no-retornable.  Si profundizamos por esta vía de análisis, debemos rescatar los capítulos de “Semiótica del Capital”[2], donde abordaba los conceptos de: “password” y “controlword”.
En realidad, la deuda-pendiente del capital gaseoso está vinculada a la palabra-de-paso como medio de financiación. El rescate por falta de liquidez abre el espacio de la relación del financiamiento que ponía en contacto dos flujos de distinta naturaleza del capital: capital bancario y capital empresarial. El diferencial o rédito mediaba ontológicamente este espacio (B1) del capital gaseoso. En este espacio de financiación, la deuda se realiza por falta de liquidez y el rescate suele ser un auto-rescate por devolución del capital prestado más los intereses. La palabra-código es el password que da entrada al financiamiento de la empresa o de la entidad deudora. Sin palabra-de-acceso (en la tarjeta de crédito o en la cuenta de crédito) no hay financiación. Ella es la que da acceso al sistema. Pin del financiamiento. Palabra de conexión y acceso al sistema de endeudamiento. Palabra-codificada en un número secreto. Simulacro de tercer orden.
Pero hay otra palabra-de-poder, en las sociedades de control, que debemos encontrarla en el espacio (B3) de la titulización. Espacio de simulación generado por la operación de la “titulización de la deuda” que considera el pasivo-como-activo. Espacio donde reina el ente financiero, a modo de “título de deuda”. Espacio de la emisión de acciones en bolsa. Pero espacio también del Rescate por insolvencia. Espacio específico de la Recapitalización. La ontología del capital plasma, está asociada a la fenomenología del Rescate financiero. Donde la deuda se hace impagable. Espacio imposible de la “auto-redimo”.
Espacio que bajo el prisma de la economía privada, las compañías insolventes son compradas por los propios acreedores que se convierten así mismo, en accionistas principales. De modo, que paradójicamente, accionistas propietarios y acreedores se vuelven indiscernibles. Suma recapitalización mediante la compra de acciones y la adquisición de deuda incobrable e impagable. Esta situación de recapitalización-del-capital privado, tiene un paralelo evidente con el rescate-del-capital público. Las recapitalizaciones son del orden del capital privado, y los rescates del orden del capital público. Pero en ambos casos, lo fundamental es la aparición de la “controlword”. Ya no es la palabra-de-paso cifrada (como en el capital gas) sino la palabra-de-control, la que actúa a modo de control societario. El control de la sociedad (civil o económica) se ejercita a través de esta palabra-control o “controlword”. Que puede ser definida también como “palabra-rescate”. La palabra-rescate es de este modo, la palabra que controla a la sociedad capitalista o capitalizada. En este caso, ella ejerces su re-capitalización. Es decir, se hace con el control social, de la mayoría de acciones. Es la palabra-comando de la cibernética. La palabra-de la mayoría accionarial en el consejo de administración de la empresa insolvente. Pero también, la palabra-control de la sociedad civil, a través de la operatividad del rescate financiero del Estado insolvente.
La palabra-control, controlword, es la correspondiente al estado del capital-plasma, y al simulacro de cuarto orden del signo y del valor (enlazo con Baudrillard).
Por último, si hablamos en términos específicos de la teoría de sistemas, podemos acudir a N. Luhman o a T. Parsons, cuando ellos hablaban de los modos de reducción de complejidad del sistema, para sobrevivir al caos. Pues bien, la palabra-control (controlword) se ejerce para controlar el subsistema insolvente y caótico, y con el fin de que este caos subsistémico no se propague por todo el sistema. La quiebra sistémica por contagio, sería el colapso sistémico. De modo que la controlword, toma el control de lo societario (civil o económico) no con el fin de mostrar su poder sino con el objetivo de que no se contagie la complejidad caótica del propio sistema. Entrando así en la dinámica propia de los sistemas inestables o mejor llamarlos meta-estables, que son los sistemas-plasma. Sociedades de control, en perpetuo des-control.
Ay!, si Deleuze y Foucault levantaran sus cabezas y comprobaran cómo se vive en las sociedades-de-control. No ha hecho falta, esperar 40 o 50 años, como decía el mismo Deleuze.






[1] Me refiero a los documentos publicados por el movimiento 15M en referencia a la cuestión del Rescate.
[2] Ver capítulos 10 y 11 (“La palabra del poder: el password del financiamiento” y “Neocapitalismo en la semiótica de control”), del libro “Semiótica del Capitalismo”.

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