20 abril, 2012

Capitalismo de Inducción.

Les dejo ahora, un fragmento del primer capítulo de libro que he comenzado a escribir, como continuación y segunda parte del que les presenté esta misma semana (que tienen a la derecha del blog y que ya está publicado en ebook).


1.2 Producción e Inducción.
                El término “inducción” en física, expresa cierto fenómeno entre dos cuerpos que ocurre al  “producirse una carga eléctrica en un cuerpo, por efecto de otro cuerpo electrizado, situado a cierta distancia”. En esta definición encontramos una explicación del mundo, bajo la perspectiva del fenómeno de la inducción. Para que exista inducción, es necesario que haya primero una relación entre dos cuerpos. Pero esa relación inter-corpórea se expresará mediante una terminología específica: la “conexión”.
                La inducción nos remite a un fenómeno de conexión, entre dos cuerpos. Esto nos muestra el campo de pensamiento en el que la inducción se sitúa: un campo constituido por dos cuerpos y una corriente entre ellos. Detengámonos en esa “corriente”, puesto que toda corriente es en realidad un flujo. Tenemos pues, el campo de la inducción definido por dos cuerpos que se conectan a través de un flujo.
                Ahora podemos preguntarnos qué es lo que produce y qué es lo producido, cuando se da el fenómeno de la inducción. Lo que se produce, en base a la definición, es una carga eléctrica. Pero en seguida nos preguntamos ¿qué es la electricidad, sino un flujo de corriente? Vemos como en realidad, el flujo o la corriente ya estaba ahí, antes de que se produjera la carga. Entonces, lo producido es a la vez, el que produce. Se produce una distorsión en la lógica habitual de la producción. La inducción no funciona como lo haría la lógica de la producción.[1]
                Esto nos permite pensar, que en la relación de inducción, se trastoca la lógica del pensamiento acerca de qué puede ser una “relación” o un “entre-dos”. Lo que trastorna el pensamiento clásico de la “relación”, es el hecho de pensar en un flujo o corriente pre-existente a la relación o coexistente ónticamente a ella.
                Si pensamos que esa “corriente” es un flujo pre-existente a todo acto de pensamiento sobre la relación entre-dos, nos acercamos a la idea de que:
“Todo objeto supone la continuidad de un flujo, todo flujo la fragmentación del objeto. Sin duda, cada máquina-órgano interpreta el mundo entero según su propio flujo, según la energía que le fluye….siempre se establece la conexión con otra máquina, en una transversal en la que la primera corta el flujo de la otra, o ve su flujo cortado por la otra….”[2]
                Es por tanto, a un nivel de los flujos o las corrientes, que el pensamiento sobre el mundo, parece dislocarse. Un pensamiento dislocado, que supone el objeto como interrupción de un flujo. Y considera los flujos como entidades ontológicamente superiores a los objetos. Este pensamiento parece él mismo, atravesado continuamente por flujos, por corrientes, por escalofríos. Un pensamiento que tiene la piel muy fina, es muy sensible.
                Y este pensamiento de piel muy sensible, es el propio de la lógica del capital por inducción. Una lógica del capital guiada por el mismo pensamiento de los flujos, que enuncia cosas como ésta:
“Es a nivel de los flujos y de los flujos monetarios, y no de la ideología, que se realiza la integración del deseo.”[3]
                Lo que tratamos aquí, es de los flujos económicos, o mejor dicho: del capital en tanto flujo y corriente. Sin olvidarnos, de que al ser un fenómeno de inducción, lo producido y el productor son hasta cierto punto indiferenciables. Lo mismo sucede, con el capital a préstamo por interés, en el que durante el proceso de producción de riqueza (monetaria), el dinero produce dinero. ¿Quién es aquí el productor, distinto de lo producido?
                Deleuze ha visto en todo este pensamiento dislocado, de los flujos, la forma como una conciencia del cuerpo des-organizado fabrica su propio pensamiento y construye su cosmología: el denominado Cuerpo-sin-órganos. Este cuerpo-sin-órganos se contrapone al cuerpo-de-los órganos (llamado organismo). Fíjense que este cuerpo peculiar, siente el mundo a través de los flujos. Este cuerpo peculiar tiene la piel muy sensible, como decíamos. Al mínimo contacto con una corriente de aire, por ejemplo, se le erizan todos los pelos de su piel.
                De modo que solo un capitalista de piel fina, pudiese representar dignamente al capitalismo de la inducción. Un capitalista que pensara la lógica del capital bajo el concepto de la inducción, donde el capital se produce a sí mismo, en tanto objeto producido a través de un flujo monetario. Tanto es así, que Deleuze indica este vínculo extraño entre el capital y el cuerpo-sin-órganos:
“El capital es el cuerpo sin órganos del capitalista o del ser capitalista….es lo que va a proporcionar al capital…la forma bajo la cual éste produce a su vez dinero. Produce la plusvalía, como el cuerpo sin órganos se produce a sí mismo….Carga la máquina de fabricar con una plusvalía relativa, que a la vez se encarna en ella como capital fijo.”[4]
                Podemos decir ahora que mientras que el organismo produce o es producido, el cuerpo-sin-órganos induce y es inducido. Es lógico que asocien ahora, el capital de la producción de mercancías con el organismo, y por otro lado, el capital productor de dinero con el cuerpo-sin-órganos.  Ahora bien no está tan claro, al menos para Deleuze, que el capital-como-flujo de inducción se identifique con el capital financiero (concretamente con el capital-a-préstamo).
“la conjunción de los flujos desterritorializados y descodificados no se definen por el capital comercial ni por el capital financiero, que no son flujos entre otros,…sino por el capital industrial". 
                Para Deleuze, y esto a mí me resulta del todo curioso, el capital-flujo está representado por el capital industrial. Es increíble, que después de haber hecho el esfuerzo por pensar en términos de flujos, remita este pensamiento al viejo fenómeno marxista de la producción y del capital industrial.
                No estoy en absoluto de acuerdo, como comprenderán, pues el capital-flujo o capital-de-inducción por excelencia es el propio “capital a préstamo”. Es el mismo capital-de-financiación que produce intereses a plazo. Es el capital que se autoproduce a sí mismo, sin la acción de la producción de mercancías. Si en el capitalismo podemos interpretar un sujeto o una personalidad típica del cuerpo-sin-órganos, ese es: el banquero. Y no el industrial. El capitalista industrial piensa en términos de organismo y de relación clásica de la producción.
                Piensen ustedes ahora, en que también podemos designar en estos términos, a las dos disciplinas económicas principales. La Economía política estudió la realidad económica bajo la conciencia de un organismo, mientras que la Política monetaria siente la economía como un mundo lleno de flujos…monetarios y de deuda.




[1]  La idea es que “El conectivo objeto parcial-flujo, posee otra relación producto-producir.” El AntiEdipo. Capitalismo y Esquizofrenia, 1972. Deleuze y Guattari.
[2] El AntiEdipo. Capitalismo y Esquizofrenia, 1972. Deleuze y Guattari.
[3] El AntiEdipo. Capitalismo y Esquizofrenia, 1972. Deleuze. P247
[4] El AntiEdipo. Capitalismo y Esquizofrenia, 1972. Deleuze y Guattari.

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