28 abril, 2012

Acumulación aritmética o geométrica del capital.


1.3 Acumulación aritmética o geométrica.
                Recuerdo que consideré que existen dos conceptos distintos de “interés” en función de las dos lógicas capitalistas.
_ el Interés del Capital de producción=plusvalía de trabajo expresada en el precio de las mercancías producidas/comercializadas.
_ el Interés del Capital de inducción= tasa de interés como Diferencial, expresada en el precio de la “mercancía única equivalente” (aquí el dinero es la única mercancía).
                Según este esquema, se produce una conversión del concepto de “interés”. Esta conversión, implica un salto lógico, que consiste en pensar el capital como fenómeno de producción a pensarlo como fenómeno de inducción. El propio Deleuze, considera expresa esta idea de la “conversión”, pero con un matiz distinto. Él se refiere a la conversión de la “plusvalía”.
“¿Cuál es la gran inversión con el capitalismo? … Hay una especie de conversión de la plusvalía. La plusvalía deja de ser una plusvalía de código para devenir plusvalía de flujo. Y la plusvalía no es una de las determinaciones de la existencia del capitalismo -pues ella existe antes de él-, lo es la mutación de la plusvalía de código en plusvalía de flujo, y la plusvalía de flujo es el resultado de relaciones diferenciales entre esos diferentes tipos de flujo que acabamos de considerar.”[1]
                Él la llama “inversión”, pero también “conversión”, yo preferiré llamarla “desdoblamiento”[2]. Da lo mismo ahora, lo importante es lo que Deleuze dice después. Me refiero a que él claramente concibe tres modos de la plusvalía de flujo, en el sistema capitalista. A saber:
a)     “la relación diferencial de flujo de capital / flujo de trabajo es generadora de una plusvalía que habría que llamar humana”.
b)     “la relación diferencial de flujo de financiamiento/flujo de rentas es productora de una plusvalía que habría que llamar plusvalía propiamente financiera”.
c)     “la tercera relación flujo de mercado/flujo de innovación es generadora de una plusvalía propiamente maquínica”.
No estoy en absoluto de acuerdo, con estos tres tipos de plusvalía que clasifica Deleuze. Mi observación difiere en que no podemos considerar la plusvalía como “flujo”. La clasificación requiere un desdoblamiento de la propia lógica del capital. Decía antes, una conversión. Según esta idea, en realidad hay dos lógicas posibles para pensar el capital en términos de producción de riqueza:
Cuando hablamos en términos de organismo y de objeto:
(A1) la relación de producción según el valor de uso.
(A3) la relación de producción según el valor de plusvalía
Cuando hablamos en términos de cuerpo-sin-órganos y de flujos:
(B1) la relación financiara según el capital-a-préstamo
(B3) la relación financiera según el capital-deuda-titularizado
                De las tres clases que establece Deleuze, la primera, la relación diferencial de flujo de capital / flujo de trabajo que es generadora de una plusvalía humana, corresponde a nuestra ecuación (A3) y es en realidad una relación no de flujos sino de producción de objetos (trabajo/plustrabajo). La segunda, que Deleuze define como la relación diferencial de flujo de financiamiento/flujo de rentas, sí que es propiamente una relación de flujos (de financiación) entre capital bancario y capital empresarial. No puede hablarse aquí de “plusvalía” ni tan siquiera financiera, sino de “diferencial” como “tasa de interés”. Por último, la tercera relación flujo de mercado/flujo de innovación, según mi opinión no corresponde sino a una variación sobre la ecuación del capital-comercial definida en nuestro esquema por la ecuación (A4): la del mercado como intercambio de mercancías.
                Deleuze continua insistiendo, en que “no hay flujos de capital si las riquezas no son convertibles en medios de producción”. Pero a mi modo de ver, es precisamente lo contrario lo que realmente aparece: sólo cuando la riqueza (capital) pierde su referencia hacia el trabajo y la producción, es cuando podemos hablar de “flujos”. Aparecerá el auténtico pensamiento del capital-flujo, en tanto capital gaseoso (ya no líquido), cuando el capital no es convertible en medios de producción, sino que funciona de un modo paralógico a la economía de la producción. Ese modo paralógico es el de la economía financiera y financiaria.
                No se trata de encontrar en la relación de producción capitalista (salario/plusvalía) dos flujos distintos: capital constante (invertido en medios de producción) y capital variable (compra de fuerza de trabajo). Tal como afirma el propio Deleuze. Sino que realmente el capital donde se escinde interiormente y aparece como un encuentro de capital fluido, bajo el aspecto de gas, es en la relación de financiación. En este sentido, la fluidez no se debe a la “mercancía” sino a la “moneda” (capital monetario)  donde se produce el acontecimiento como encuentro entre esos dos flujos: capital prestante y capital prestado.
                En términos de Deleuze, la axiomática no se encontraría como él dice, en la relación de producción sino en la relación de financiación.
                Según esta línea maestra de interpretación del capital fluido, podemos establecer la distinción entre el concepto de “acumulación aritmética” y “acumulación geométrica” del capital. Estos dos tipos de acumulación del capital, nos vienen dados por la dos lógicas de funcionamiento del capitalismo: según la racionalidad de la producción o según la racionalidad de la financiación. Que a su vez se corresponderán con los dos modos del capital, denominados anteriormente como: capital de producción y capital de inducción.
                Expongo previamente un esquema simplificado de las ocho relaciones o ecuaciones del capital en sus dos lógicas de expresión: la lógica del capital marxista y la lógica del capital gaseoso.

Capital Aritmético
(lógica A del capital)
Capital Geométrico
(lógica B del capital)
(A1)
Principio de
identidad

(B1)
Principio Diferencial
(A2)

(B2)
(A3)
Principio de diferencia

(B3)
Principio  Integral
(A4)

(B4)

El Principio de Identidad, rige las dos ecuaciones A1 y A2 del capital. Es el natural del pensamiento idealista o formalista, en el que la causa formal  del acto de producción es aquella idea como entelequia que da forma al objeto antes en la mente del sujeto productor. Recordando a Marx, cuando pone el ejemplo de la producción de las abejas respecto a la producción del hombre. Estas dos ecuaciones expresan el modo de producción basado en el valor de uso, tanto en su espacio de producción forma/materia como en el tiempo de producción (concepción histórica del progreso de los medios de producción) que según Marx finalizará con la apropiación por parte de la clase trabajadora de esos medios. Este primer par de ecuaciones, se fundan sobre el concepto de “trabajo abstracto” entendido al modo de Marx, o al modo de H. Arendt en tanto sería el trabajo como actividad propia y específica del “homo faber”. En estas dos ecuaciones, el trabajo abstracto define el acto productor y así surge la noción del valor-de-uso como valor de utilidad del objeto producido. Podemos mostrar dicha idea mediante la expresión matemática: x +∆x. Donde solo aparece la variable de la “utilidad” (x) que va asociada a la de la producción. El incremento de la utilidad sirve para el proceso histórico de acumulación de saber en la fabricación de objetos, y por tanto en la Historia como evolución de los medios de producción.
El principio de la Diferencia, da lugar al pensamiento del estructuralismo, sobre el que se asienta la ecuación A3 que expresa la relación trabajo/plustrabajo valorizada en la del salario/plusvalía. La otra ecuación complementaria es la A4, que nos definía la relación del intercambio entre sujetos, alrededor del producto fabricado en tanto “mercancía” o fetiche de la producción. Del homo faber de Arendt, vinculado al valor-de-uso, pasamos al homo-laborans de Sennet asociado al valor-de-cambio. Aparecerá entonces, el valor de cambio, tanto en A3 como cambio de salario por trabajo, como en A4 más propiamente como “fetichismo de la mercancía” como definió Marx. Podemos expresar ahora la ecuación matemática con otra variable que será el “valor de cambio” añadido al “valor de uso” del objeto producido: y=x+K, donde “x” es el valor competitivo en el mercado del objeto producido. El valor del producto se define ahora en función de una variable (valor de cambio en A4, que incluye la función salario de A3) y una constante (valor de uso). Aquí se introduce, por Marx, el aspecto del trabajo como “trabajo concreto” en función de la diferencia cuantitativa en el sistema de producción. Ya no se piensa como valor predominante en la función cualitativa de lo producido, sino en el aspecto cuantitativo o métrica de la producción. El acto de la producción se sostiene en un principio de diferencia extensiva y no ya en un principio de identidad ideal del objeto producido en función de su utilidad.
En esta primera tetralogía (cuatro ecuaciones) de la lógica marxista, se expresa el acto de la producción por medio de formas matemáticas algebraicas. Es el álgebra y no el cálculo, la que se verá asociada a la concepción de la materia y de la producción en el mundo industrial del capitalismo líquido.
En la Lógica del capital gaseoso, la interpretación de la producción, por el capitalismo se orienta en función de las reglas matemáticas del cálculo, alejándose de la visión algebraica del mundo. En el primer grupo de ecuaciones, la B1 y B2, el capital se considera como un flujo de intensidad, y esto hemos visto que lleva asociado el pensamiento del capital por inducción vinculado a la ecuación del capital-a-préstamo de financiación. Aquí en este espacio de la financiación, el capital toma aspecto abstracto y se particulariza por el hecho de ser definido bajo un “diferencial”. Este diferencial entre dos flujos (capital prestante y capital prestado) da nombre al principio rector del “diferencial”. El diferencial, concretamente, designará el precio del dinero en tanto tasa diferencial. La mercancía, como objeto fabricado, se torna aquí simplemente “dinero que nace del propio dinero” según la lógica del interés financiero. Estamos ante el espacio considerado bajo la geometría diferencial (véase el teorema de Bonnet-Lagrange). La función de referencia, ya no es la de la producción sino la del crédito. Y puede expresarse matemáticamente como: dy/dx.
Por último, las dos últimas ecuaciones del capital gaseoso (B3yB4) se definen en función de un “capital concreto” mesurable a través de la función integral. Métrica del cálculo diferencial, asociado a la noción de espacio infinitesimal: del espacio de Riemman. Todo ello, representado por la función-de-titularización del activo financiero (como deuda u obligación). Esta función intengral se expresaría mediante la función: ∫(dy/dx). La idea de integración de un diferencial, en el campo económico se traduce por la inversión del concepto de “deuda” no ya como pasivo de un acreedor, sino como “activo financiero” titularizable por un inversor.
Contrariamente a nuestra clasificación y definición matemática de los modos del capital, Deleuze piensa de distinto modo al expresar el capital industrial en función de un diferencial de flujos del tipo (dy/dx):
“dy/dx, se llama dy a la fluctuación en un momento dado del flujo de capital poseído por el poseedor del capital-dinero y dx la fluctuación del flujo de trabajo poseído por el poseedor de la fuerza de trabajo”[3]
                Pero insisto, no es completamente cierto, que el Trabajador cuando decide vender su “fuerza de trabajo” sin importarle que objeto va a producir, esté renunciando al “valor de uso” de su fuerza de trabajo: el trabajo se vuelve abstracto. Entonces no hay diferencia cualitativa, tan solo hay una relación de producción como valor de cambio, cuantificada  según la lógica de Marx y expresada en nuestra ecuación A3 (salario/plusvalía9. La diferencia cualitativa dentro del capital, aparece cuando en B1, el espacio de financiación se divide en dos sujetos conectados por un mismo flujo: el de la financiación. Banquero y Empresario protagonizan entonces, el espacio de los flujos escindidos dentro de la interioridad del propio Capital: capital prestante y capital prestado.
Debemos entonces entrar también en la discusión sobre qué es el capital filiativo, al que se refiere Deleuze. Quien considera que el capital industrial en tanto “plusvalía” debe ser considerado como capital filiativo:
“Entonces la operación de la plus-valía, depende de la conjunción de dos flujos descodificados, flujo de dinero y flujo de trabajo, que hace del capital un capital filiativo industrial. Ahora bien ¿cuál es la fórmula[4] de este capital filiativo? Podemos representarla bajo la forma: x + ax, es la forma bajo la cual el dinero deviene capital y el dinero deviene capital en la medida en que el dinero se lanza en esta operación que Marx llama brotamiento, a saber producto del dinero. Misterio insondable: ¿cómo puede el dinero producir dinero? x + ax, siendo ax la plusvalía es decir la forma bajo la cual el dinero es producido por el dinero es: + ax.”
            Sí es cierto, que Marx habla en términos parecidos[5], pero es que Marx no tenía más funciones matemáticas para expresar “algo” que el considera como “absurdo”: D+∆D, fórmula del Capital  (prestado) como “D”, que debe ser devuelto como “D” más el incremento como “diferencial” (+∆D),  que  es el interés en tanto precio-del-capital monetario prestado. Pero este “brotamiento” es un “brotar” de una fuente: de la fuente del flujo de financiación, no de la producción. La plusvalía no dependerá nunca de los flujos descodificados, como plantea Deleuze. Lo que Marx se plantea cuando se pregunta cuál es esa forma en que el capital produce capital, no es sobre el fetiche de la mercancía y la lógica de producción, sino sobre la absurda formulación del capital a préstamo por interés. Ese es el verdadero misterio del capital, tal como ya conocía el propio Aristóteles. Cómo el dinero puede engendrar hijos suyos, es decir: intereses. Este capital financiero es el auténtico capital filiativo y no el capital industrial del que habla Deleuze. Por otro lado, no es un encuentro de flujos (dinero/trabajo) lo que hace del capital, un capital filiativo industrial, puesto que el dinero se invierte en trabajo ya no es dinero, es Capital de producción (maquinaria, instalaciones, materia prima, etc.). En realidad es una ecuación entre dos “trabajos”: el remunerado y el no-remunerado (plusvalía). En realidad se da una “plusvalía de trabajo capitalizado en mercancía producida” no de dinero. La “plusvalía de dinero” se dará en A4 cuando la mercancía-capital sea vendida por capital-dinero. Pero en ambas circunstancias (A3 y A4) el capital no debe ser considerado en términos de flujo. La esencia del flujo se encuentra solamente en el capital de financiación, que es el capital por inducción. Dicho de otro modo, el capital industrial no es un flujo sino un sistema de códigos elaborados sobre el acto de la producción.
                Debemos elaborar el concepto de capitalismo y flujo, alrededor de la idea de Marx que denominó como “capital ficticio”[6]. Este capital ficticio está pensador sobre la idea del fetiche del capital a interés, no del capital productor de mercancías. Es la forma más absurda del capital, así lo reconoce Marx. Pero a la vez, debemos distinguir dos modos o dos fases de esa ficción del capital, en correspondencia a los dos modos del capital por inducción que hemos determinado ya: el capital ficticio diferencial y el capital ficticio integral.
                La distinción principal entre los dos, es que el primero considera la deuda-como-pasivo, mientras que el segundo lo hace como activo. El capital bajo el principio del Diferencial toma conciencia del capital a préstamo, al modo de un pasivo a deber por el prestatario. Mientras que el capital ficticio bajo el principio de la Integral, considera la deuda como activo financiero con potencia de ser titularizado y comerciado en el mercado financiero. El primero es del ámbito de “lo financiario” y el segundo de “lo financiero”.
                El capital-diferencial quedará expresado a través de las dos ecuaciones B1 y B2. Mientras que el capital-integral lo hará por medio de las ecuaciones B3 y B4. El capital-integral también podrá se denominado como capital-de-derivados atendiendo a su complejidad vinculada los mercados de activos-derivados. En esta diferencia interna al capital-integral, cabe especificar las dos ecuaciones del Espacio y el Tiempo:
B3. Capital integral como derecho sobre el título de deuda negociable. (Espacio del capital integral)
B4. Mercado de Capital derivado, como opción de negociación sobre títulos de deuda. (Tiempo del capital integral)
                Me detengo aquí, para explicar otra vez[7], estas dos ecuaciones del capital-como-integral. Ambas ecuaciones expresan el estado “plasma” del capital gaseoso o capital por-inducción.
Cuando hablamos del Capital integral en la ecuación B3, se muestra el capital que Marx calificó como “contradicción absurda”. La deuda se considera en este espacio del capital, como una acción, un título, un derecho sobre una deuda. Pasando a ser la “deuda” un activo financiero. Dice Marx que en este “título sobre derechos”: “el capital a préstamo solo existe bajo derecho del capital”[8]. Es lo que he llamado “espacio de la titulización”. Este espacio de la titulización del capital-deuda, se debe poner en paralelo al espacio-del capital de producción: el espacio de la plusvalía.
               
Capital Aritmético
(lógica A del capital)
Capital Geométrico
(lógica B del capital)
(A3) Espacio de la Plusvalía
Principio de diferencia

(B3) Espacio de la titularización de deuda
Principio  Integral


                Es aquí, donde se puede expresar la acumulación geométrica del capital, sobre el concepto de la acumulación de un “capital ficticio” (en término de Marx) que son esos derechos o títulos de deuda conceptualizados como activos financieros. Son los títulos que Marx, llamará también “securities” en tanto títulos o valores garantizados.[9] Este espacio definirá un mercado de capital titularizado, o mercado bursátil de acciones y obligaciones. Es decir, un mercado de deuda negociable. El préstamo (capital expresado en B1) al titularizarse se convierte en activo titularizado sobre una deuda. Marx denomina a este proceso de titulización bajo el nombre de “capitalización”. Podemos pensar, según Marx, ¿cómo se financian las grandes empresas o los mismo Estados? A través precisamente de este mecanismo financiero de titulización de deuda o de emisiones de bonos. Las burbujas financieras no nacen del capital de las ecuaciones B1 y B2, sino del capital mostrado en las ecuaciones B3 y B4. Expresamos esta ecuación del espacio de titulización (B3) como:
(B3) Valor fundamentalßTítulo de deudaàValor técnico
                Esto se traduce como un espacio de repetición del capital-deuda. Constituido por dos series divergentes: el valor fundamental de la entidad que emite los títulos de deuda del capital societario y el valor técnico dentro del acontecer bursátil. Lo que los técnicos definen como análisis fundamental (rentabilidad de la empresa) y análisis técnico (tendencia alcista o bajista de la acción).
                En este espacio de titulización, la deuda en tanto activo se somete a las reglas de la contabilidad bancaria o bajo la mirada del acreedor, no del deudor (como en la ecuación B1). La deuda es un activo financiero y no un capital-a-préstamo. La deuda es una propiedad sobre un derecho. Es un valor que incorpora un derecho crediticio o “creditorio”.
 En realidad, es la propiedad-sobre-un mal (la deuda), a diferencia de la propiedad-sobre-un bien (la producción). Que es un mal, nadie lo dude: recuerden los “bancos malos” que acumulan deuda tóxica.  Que la deuda es “pasivo” y por tanto “no-activo” implica que se es propietario de un mal, no de un bien. Que el mal sea más o menos tóxico ya dependerá de una escala de riesgo.
                De modo que aquí el “crédito” o el “capital-deuda” o capital-a-préstamo por interés, se convierte en la auténtica “mercancía”. Se produce una inversión de la lógica contable, típica en las cuentas de los bancos, quienes contabilizan los créditos como activos. El mercado de títulos de deuda, es un tráfico de “no-bienes”.
                A un lado de la ecuación, aparece el reparto de dividendos que la empresa puede o no decidir ejecutar al final del ejercicio. O también podemos encontrar, el interés fijo en bonos y letras del Tesoro estatal.
                Al otro lado de la ecuación, se nos presenta el valor como variación o fluctuación del título en bolsa, como derecho sujeto a negociación o como riesgo retribuido por una prima que se paga por el bono estatal.
                Las transacciones bursátiles sobre este capital-de-acciones, producen más riesgo, pero más tasa diferencial de intereses, que el sujeto comprador puede ofrecer a otros compradores. Pero complementariamente, hay una plusvalía generada por la empresa emisora de la acción, como resultado de su productividad. Aquí sí que se produce un encuentro de dos flujos integrados del capital: el del reparto de beneficios y el de la variación bursátil. El rendimiento del capital, aquí no es del orden de lo aritmético (como en la plusvalía) sino del orden de lo geométrico a través de los intereses y los dividendos.
                No puede considerarse aquí, en el análisis del capitalismo actual, la concepción marxista de la “tasa de ganancia” sino que debemos orientar el análisis hacia la “tasa de interés”. La “tasa de ganancia” es al principio de diferencia, como la “tasa de interés” al principio del diferencial. No se trata de pensar en una bajada tendencial de esa “tasa de ganancia” de la producción automatizada, sino en la tendencia del diferencial en tanto precio del dinero.
                No se trata de señalar como la automatización de la producción deja de lado la fuerza del trabajo humano, sino de observar como la tasa-de-interés del capital-préstamo deja definitivamente de lado la plusvalía de la producción. No es que la máquina sea cada vez más productora de bienes materiales, sino que se trata del propio dinero-como-mercancía que es el agente principal de producción de intereses o de acumulación geométrica del capital. No es la innovación en los medios de producción en una economía líquida, sino la financiación de las nuevas empresas lo que mueve la nueva economía del capital gaseoso.
                Hablemos ahora de la idea de un “capital filiativo” o de filiación. El capital filiativo no es el capital industrial, sino el capital-a-préstamo. La plusvalía, no es hija del capital sino que lo es del trabajo y la producción. Sin embargo, sí puede decirse con propiedad que “el interés” financiero como resultado de la “tasa diferencial” es el auténtico capital filiativo del propio capital. Es un cambio de lógica racional del propio capitalismo. Mientras que en el capital de la producción, el trabajo engendra a su contrario: la plusvalía. En la lógica del capital gaseoso, el capital engendra a su semejante (de ahí su verdadera filiación) a través de los intereses generados por el capital-a-préstamo. Por eso, Deleuze anda distraído otra vez, al considerar al capital industrial como capital filiativo[10].
                Deleuze siguiendo a Marx, se preguntará:

“¿De dónde viene ese plus-valor? Sabemos que, según Marx, viene precisamente de ese encuentro y de esa conjunción entre el poseedor del flujo de dinero y el poseedor del flujo de trabajo porque el poseedor del flujo de trabajo vende su fuerza de trabajo. A partir de ahí, hay como dos esquemas: un esquema aritmético que se puede expresar bajo la forma A' - A= plus-valía y eso respondería a la plus-valía concebida como aritmética; esa es la tendencia de todos los textos de Marx,…”

                Pero es justo aquí, donde la plusvalía se dice que concebida como una “aritmética”. La acumulación aritmética de la plusvalía (como principio de la Diferencia), nada tiene que ver con la acumulación geométrica de la “tasa diferencial” (principio del Diferencial). Del mismo modo, podemos afirmar que en la “plusvalía” no se produce el encuentro entre trabajo y capital bajo la forma de dos flujos, sino bajo la relación estructuralista de un “trabajo de menos” y un “trabajo de más”(plustrabajo). El trabajo por defecto corresponde al trabajo mínimo necesario para producir el objeto, bajo la forma del salario pagado por el capitalista industrial. Mientras que el trabajo por exceso, significa el trabajo no remunerado por el capitalista sino recobrado por él para engendrar la “plusvalía” en el proceso de producción. No es pues un espacio de flujos, perteneciente a un capital-por inducción sino un espacio-estructural propio del capital-de-producción.
                Deleuze, por el contrario, insistirá en esta idea errónea que concibe el capital industrial como capital filiativo:

la filiación es la operación por la cual el capital produce dinero como capital industrial. El capital industrial es el capital de filiación, y el capital de alianza es el mercantil bajo su forma bancaria y bajo su forma comercial.”[11]
               
            La filiación no es la operación del capital industrial, sino la del capital-de-financiación. Respecto a la operación de la alianza, Deleuze la describe como proceso  característico del capital-mercantil aliado al capital bancario. Pero a continuación Deleuze recupera el tono, diciendo:

“Pero si es verdad que la especificidad del capitalismo está al nivel del capital industrial, al contrario, el funcionamiento del capitalismo está determinado por el capital bancario y comercial que, entonces, alcanza toda su autonomía y su rol director, en función del capital industrial. Entonces, conviene decir que la filiación ha devenido el asunto del capital bajo la forma del capital de alianza, bajo la forma bancaria y comercial.”[12]

            Hay que darse cuenta, de que no es el capitalismo industrial el que sustenta la racionalidad del nuevo capitalismo gaseoso, sino que es el capital bancario. Pero al contrario, de lo que piense Deleuze, no debemos insistir en la alianza del capital bancario con el capital comercial, como alianza que fundamenta la nueva forma de funcionamiento del capitalismo. Sino por el contrario, es el capital bancario desligado de ese capital comercial. Tanto el capital mercantil como el capital industrial, han sido abandonados por la propia lógica de funcionamiento del capitalismo gaseoso.
            En realidad el Capital bancario (B1) debe separarse del Capital comercial (A4). El Capital bancario, en tanto capital de financiación (préstamo a interés) es de otra alianza distinta al capital comercial.
            No podemos confundir la función del crédito comercial con la esencia distinta del capital-a-préstamo por interés. El crédito como descuento comercial es del orden del capital líquido, mientras que el capital a interés es del orden del capital gaseoso. El crédito comercial en tanto descuento de letras, no supone una lógica del capital prestado, sino del intercambio anticipado. El crédito se subyuga al orden de la circulación de mercancías, en beneficio de la propagación de su liquidez. Hay una convertibilidad o anticipo del capital comercial, o del circulante para el intercambio. Este crédito acelera la velocidad de circulación mercantil y como consecuencia también acelera la velocidad monetaria. Pero lo fundamental no es la lógica del préstamo-según una tasa diferencial del precio del dinero, sino que se trata de acortar los tiempos de la promesa de pago de mercancías.
            Las letras de cambio están vinculadas al movimiento de compras y ventas efectivas y al valor de las mercancías cedidas a crédito. Debemos reseñar por último, que el crédito comercial no es el crédito bancario. Y así tampoco la lógica del capital de producción será partícipe de la lógica del capital de financiación.
            Sólo al final de su vida, Deleuze en su “post-escriptum”[13], reconocerá que: "El hombre ya no está encerrado sino endeudado". Lo dice Deleuze, en su último escrito. ¿Qué ha pasado con su proceso deconstructivo del marxismo? ¿Qué ha pasado con la concepción del capital industrial como flujo? ....¿Qué ha sucedido? ¿Y Foucault, qué tiene que decir de la sociedades de control? ¿No son las sociedades-deuda? Y no es pues la deuda, la auténtica concepción del capital como flujo (...de financiación).


[1] Deleuze & Guattari. Anti Oedipe et Mille Plateaux , pág.57
[2] La jugosa idea de “desdoblamiento” la profundizaré en un próximo capítulo.
[3] Deleuze,G. Anti Oedipe et Mille Plateaux. Lección en Vincennes 21/12/1971
[4] Deleuze,G. Anti Oedipe et Mille Plateaux. Lección en Vincennes 21/12/1971
[5] El Capital. Libro III tomo II, Capitulo XXI, pág.23. Akal.
[6] Marx habla de los activos de los bancos, en tanto capital ficticio en El Capital. Libro III, tomo II. Akal.
[7] Ya están explícitamente explicadas en el Libro “Karl Marx. En la era del capitalismo gaseoso” (capítulo IX).
[8] El Capital, Libro III, Tomo II, pág.238. Akal
[9] El Capital, Libro III, Tomo II, pág.162 y 180-183. Akal
[10] Deleuze, G. Lecciones de Vincennes. Anti Oedipe et Mille Plateaux.  21/12/1971
[11]  Deleuze, G. Lecciones de Vincennes. Anti Oedipe et Mille Plateaux.  07/03/1972
[12]  Ibíd.

[13] Deleuze, G. Conversaciones (1972-1990). Ed Pretextos. Post-scriptum sobre las sociedades de control. Valencia. 1999.

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