29 febrero, 2012

El capitalismo financiero en el siglo XXI

5. El Capitalismo sin moneda.
       Todo nuestro nuevo comienzo, el económico, empieza no con la producción industrial, ni siquiera con el intercambio comercial, sino con el contrato de préstamo a interés. Toda actividad económica comienza con la deuda. El proceso capitalista, en la Política Económica de la monetarización es paradójicamente una capitalización sin moneda. El capital social de la companía, de la empresa, se divide según la ecuación del balance contable fundamental : la estructura de Pasivo y la estructura del Activo.

       Todo comienzo económico, toda constitución societaria, comienza con la Estructura del Pasivo, en tanto ésta expresa la estructura de financiación que posibilitará la actividad económica. La Estructura de financiación representa el flujo de capital pasivo, es decir al capital prestante, mientras que la estructura de los activos significan al capital prestado.
       De modo, que los Activos productivos no son más que «capital prestado». Aquí observamos claramente, como se ha producido el giro epistemológico y ontológico del capital como concepto y como entidad económica. Los activos de producción, símbolo de la Economía Política, son pensados ahora como «deudores de los pasivos financieros». La producción es de nacimiento: una deuda. La Economía de producción nace sometida de inicio, a la Economía Financiera. La constitución del Capital, como capital cuyo fin es la producción, nace del préstamo a interés. El capital productivo nace, no con una barra de pan bajo el brazo, sino con una deuda natalicia. La deuda natal del capital productivo es su estructura de financiación.

No hay un nacimiento desde el Ahorro, o en todo caso éste no constituye la proporción más importante en toda estructura del Pasivo, contablemente hablando. El acontecimiento natalicio de todo proyecto empresarial es la firma del contrato de financiación. ¿Con qué pasivo se va a financiar la actividad empresarial ? Esa es la pregunta originaria de todo proyecto del Capital.

Ahora bien, existe una segunda pregunta que viene a continuación : ¿Cuánto tiempo es necesario para devolver esa estructura de pasivo?, o en la mente del capital prestante ¿Cuánto tiempo voy a esperar para recuperar la inversión? Esta es la pregunta que se hace la conciencia del capital financiero, la conciencia del accionista inversor que presta su dinero a un proyecto empresarial.

Aparece entonces, el problema principal de este proceso de producción capitalista sin moneda : el de conciliar dos tiempos de dos capitales distintos en naturaleza. Hay un tiempo del capital financiero prestante y otra temporalidad del capital de producción o capital prestado. Y esa conciliación de las dos temporalidades capitalistas, viene mediada por la tasa de interés y el plazo de retorno del capital invertido o el plazo de devolución del crédito.

De este nacimiento deudoso, de cualquier capital productivo, surge la siguiente pregunta ¿Qué sucede cuando los tiempos no se cumplen? Cuando el tiempo de retorno o de devolución del capital prestado no se cumple. No se llega a devolver la deuda. Entonces, hay dos mecanismos de aseguramiento de tal devolución incumplida: el embargo de la garantía o la operación de re-estructuración de la deuda. Con estos dos mecanismos se salva aparentemente el proceso de devolución de ese nacimiento deudoso.


6. El Capitalismo y la subjetividad deudora.
Debemos ahora comprender desde una visión más generalista, que el problema económico que ha conducido la sociedad hasta el presente actual, no es un problema de mercado y competencia, ni de productividad industrial, sino que es un problema de Deuda. No es una cuestión de liberalismo entendido como librecambismo en un mercado competitivo, sino de «liberdedudismo» en un mercado de capitales financieros. El problema reside en origen, en el propio nacimiento originario de todo capital productivo financiado por la deuda. Dicho resumidamente, el problema económico mundial, y en especial el occidental, no es un problema de libre mercado en la producción de mercancías, sino de libre endeudamiento en la financiación de la sociedad. Hasta el Estado de bienestar, se financia gracias a esos mercados de capitales. Observemos el cinismo de los propios sindicatos, que reciben subvenciones de un Estado del bienestar que debe todo lo que es a los mercados financieros. Sino, ¿quién compraría su deuda?. No puede reclamarse una conciencia socializada o sindicalizada, en exclusividad al modo obrerista, aunque sea en un plano internacional, como hacen pensadores como Bourdieu . Eso es una reclama demasiado naif e inocente. Ponerse en esa mentalidad es no entender cómo funciona el capitalismo financiero. Bourdieu reflexiona pensando que habría que buscar una nueva forma de pensamiento que permita afrontar la lógica que el capital financiero impone a la economía productiva. Pero la paradoja aparece cuando ese pensamiento revolucionario que predican autores como Bourdieu, sirve al capital financiero en cuanto se afirma la proclama de que el deseo socializado sea la base de esa revolución. Toda esta filosofía revolucionaria, forma parte de un juego de contradicciones subsumidos por la propia lógica del capital financiero. Pues ¿no es esta lógica del capital como estructura de financiamiento, la misma lógica que funciona para el concepto derridiano de «differance»?. Y ¿no es este capitalismo de la financiación, un capitalismo tipo rizoma ?. ¿No es el universo de la capitalización financiera, un auténtico plano de inmanencia?. ¿No es la sociedad de la «subjetividad deudante», la misma sociedad del capital financiero que controla y atraviesa toda la sociedad?. Vemos entonces como la propuestas sobre el poder, que realizaron tanto Foucault como Negri, conducen a las mismas premisas que la lógica del capital a préstamo introduce en el discurso social.

Vemos claro, que mientras los procesos históricos del taylorismo y el fordismo pertenecían a la lógica de la teoría marxista sobre la economía de producción, sin embargo el cambio al postfordismo pertenece a otra lógica que hemos venido llamando: lógica del capital a préstamo o de la estructura de financiación. Es en el denominado postfordismo

7.- El capital financiero y el mercado de trabajo
     De la infraestructura marxista de la producción capitalista , donde se muestra el fenómeno de la “plusvalía”:  “el salario”Inconsciente de la Producción”la plusvalía”

Debemos transitar a la lógica del Capitalismo financiero no mediado por la producción. Sino la plusvalía no se obtiene de la producción, entonces aparecerá una :

_ Plusvalía-sin-salario, que es la plusvalía del interés en el capital a préstamo
_ Salario-sin-plusvalía, que es el rendimiento que el capital de producción debe extraer de la inversión del capital prestado.

Quedando un nuevo espacio del capital-a-préstamo , que conecta dos capitales distintos:
[capital prestante (financiero)Interés=Precio del dinerocapital prestado(empresarial)]

Este espacio constituye un espacio del subconsciente social manifestado en la estructura de la financiación. Es el denominado, vulgarmente, espacio-del-grifo crediticio. Por otro lado, el mercado de trabajo dependerá directamente de la abertura de este grifo del capital-a-préstamo. El trabajo se convierte así en un efecto no una causa motora de la economía, como sucedía en la lógica A del capital de producción. Al ser un efecto y no una causa del mundo económico, nos encontramos con los conceptos aplicados al trabajo precario: flexibilización, temporalidad, multifuncionalidad, trabajo autónomo (empresa sin asalariados), etc. Y con las correlativas nociones del salario como: salario sin trabajo (subsidios y jubilaciones, de todo tipo), vida sin trabajo (parado), minijobs o en un plano más general, pseudotrabajos. El trabajo deja de ser tal, para definirse como “ocupación” que implica todos esos atributos temporarios o precarios plagados de incertidumbre laboral.

8.- El capital financiero y la ontología del juego.
La sociedad actual se sustenta en una mesa de juego, sobre el que se juega la partida del capitalismo financiero. Los mercados de capitales, diseñan un partida de la economía social en un tiempo on-line. Esta partida toma forma de un «juego ideal» que sustrae la lógica de la causa-efecto a todo acontecer de la partida. Lo social en su temporalidad más radical, obedece a ese tiempo-de-juego en el casino del capital global. Tiempo de movimientos brownianos, como el de los gases moleculares definidos en la dinámica de fluidos (termodinámica del capital). La termodinámica del capital deja atrás la vieja Economía política guiada por las leyes mecanicistas de Marx. Física y Economía coinciden en sus metodologías y sus fenomenologías.

El cálculo del riesgo, es la matemática de las bolsas. El azar la necesidad idel sistema financiero del capitalismo gaseoso. Este modelo de juego ideal fundado en la probabilidad, es también consecuencia directa de aquel pensamiento filosófico construido a partir del principio idealizado de un deseo sin carencia (como ya confirmó y nos advirtió Baudrillard ). Deseo ideal y juego ideal de lo financiero, como de aquel deseo irreprimible que coartó la represión psicoanalítica de la buena conciencia y de la ley de causalidad.

En un nivel político, ya no podemos hablar de la Ley o leyes de la Economía política, sino que ahora todo debe resolverse a través de reglas de la Política Económica. La Ley es sustituída por la regla. Las leyes fueron políticas y causales, mientras que las reglas son financieras y de juego. Hay una lógica de la Ley que estuvo asociada al capitalismo de producción, pero hay ahora una Regla vinculada al capitalismo de financiación. Y aquí también podemos observar como la negación de la Ley de la Producción origina un nuevo mundo basado en la Regla de lo financiero. La partida del Poder (como el juego del ajedrez) es sustituida por el Poder del Juego (el mundo de los videojuegos). El ajedrez estaba asociado al poder y a la plusvalía, como el videojuego lo está al control y al precio del dinero. Paralógicamente, la antigua lógica de la cordura frente al peligro, queda sustituída por la nueva lógica del riesgo y la locura.

Las leyes venían impuestas desde los Estado hacia los mercados de la producción, pero ahora es distinto, ya desparecen las leyes políticas sobre los mercados, para establecerse una regulación de reglas sobre mercados de capital. La multa financiera, evita el castigo político. Paralelamente, el inconsciente de la producción se regía por leyes de la plusvalía, sin embargo el subconsciente de la financiación donde todo está a la luz, se mueve por reglas del interés monetario o del diferencial interbancario. La obligación debida a la Ley de la mercancía se torna ahora en un desafío a la regla del interés . El mercado de capitales, o las bolsas, no tienen leyes que bajo peligro pudiésen ser desobedecida, sino que dispone de reglas que son desafiables en función de una voluntad de riesgo.

En la Economía Política, uno podía creer o no, como en la unión económica de los países europeos (el mercado común europeo y luego la Unión común). Pero en la Política monetaria, las leyes de la política dejan de poder ser creídas o no, para aparecer el entorno de las reglas financieras que tan solo pueden ser obedecidas por los estados miembros. Una cosa es tener fe y otra cosa muy distinta es dar crédito. Los gobiernos y los ciudadanos deben ahora seguir las reglas del crédito.

Baudrillard decía «esa es la regla secreta del juego, en la que nada se exporta bajo la forma de beneficio o de plusvalía». El juego financiero fundado sobre el precio del dinero y el coste del capital a préstamo, es esencialmente un modo económico que excluye esa «plusvalía» (del modo de producción capitalista). El juego financiero es una partida donde la producción queda negada. No se gana para producir, sino que se gana en la bolsa para luego destinar un resto mísero a la producción. Dicho de otro modo, para salir de la crisis en la economía productiva (paro y cierre de empresas), primero es prioritario y necesario (si estamos en el capitalismo financiero) re-capitalizar la banca. Y esto es: re-estructurar la deuda del sector financiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

rillenri@gmail.com