20 noviembre, 2009

El directivo del futuro: de yuppie a filósofo.

El directivo del futuro: de yuppie a filósofo.

Por María Julieta Balart
Extraído de : http://www.rrhhmagazine.com/articulos.asp?id=207


¿De qué nos hablan ahora los gurús?, ¿Cuáles son los temas de actualidad: inteligencia emocional, desarrollo personal, autoconocimiento? ¿Qué está pasando? ¿Es que se valora más sentir e intuir, que reprimirse y planificar? ¿Significa que es necesario dominar no sólo las técnicas del management, sino también las habilidades intra e interpersonales?, ¿Nos quieren decir que para ser un buen directivo es necesario además ser una persona equilibrada?...

Pues sí, ha aparecido, no sabemos si como moda o como un proceso evolutivo natural, la necesidad de considerar al directivo como un ser humano, que no solamente piensa sino también que siente y tiene una esencia personal que lo distingue de los demás, y que no solamente no es poco profesional tener esta visión, sino que es además necesaria.

Por fin, ambos frentes, el “hard” y el “soft” han dejado de contraponerse, para empezar a convivir en armonía, buscando en conjunto las respuestas a una serie de interrogantes hasta ahora no despejados.

Este nuevo planteamiento de las cosas puede deberse como dicen los transpersonales (concepto que explicaremos más adelante) a la entrada en una nueva Era, que al parecer significa que se producirá un aumento del nivel de conciencia de las personas. Traducido esto a nuestro lenguaje empresarial, puede representar que los directivos se preocupen por ampliar su visión sobre la realidad que les circunda y les inunda, y se animen a cuestionarse, a mirarse para adentro, a sentir y describir sus sentimientos, a descubrir nuevos caminos para conseguir incrementar su eficacia personal y a escuchar un poco más a lo que tienen de humanos, que de tecnócratas.

¿Cómo puede influir todo esto en el directivo del futuro? En la necesidad de buscar nuevas formas de dar respuestas a las situaciones. Es precisamente equilibrar un entorno tan cambiante con una persona estable en su esencia, en su escala de valores, y en sus planteamientos vitales. Ahora bien, ello requiere de una introspección y un autoconocimiento para el cual las ciencias del Management estudiadas hasta ahora y la psicología empresarial, no dan todas las respuestas.

Tenemos que buscar caminos que nos ayuden a redescubrir a la persona en su esencia vital, a reaprender lo fundamental, lo olvidado, lo que estaba reservado a los filósofos. En resumen, debemos volvernos más holísticos y más globales, no sólo en la economía, sino también en los conocimientos. Debemos buscar respuestas uniendo áreas de conocimiento que el racionalismo separó. Ya era hora que entrase la Filosofía en la empresa, y todavía faltan que entren otras áreas de conocimiento que hasta ahora se consideran marginales, pero no por ello son menos reveladoras.

¿Dónde encontrar un área de conocimiento que resulte integradora y no separatista? ¿Dónde podemos indagar para comprender a la persona, sin descartar planteamientos por ser indemostrables?. El hombre siempre ha buscado respuestas, evolucionando desde el psicoanálisis, pasando por la psicología humanista, el conductismo y la bioenergética, hasta llegar hasta la psicología transpersonal.

La psicología transpersonal tiene realmente un carácter integrador, dado que pretende hacer una síntesis entre Oriente y Occidente. Considera al ser humano como una esencia que va más allá de su propio comportamiento, más allá de su personalidad, dado que ésta es sólo la máscara con la que se identifica. El individuo en la psicología transpersonal se constituye en el observador de sus conductas, en algo más que su cuerpo, sentimientos, emociones y trabajo. ¡es el actor/autor de todo!.

Es decir, a través del autoconocimiento, de escuchar nuestro yo interno, descubrimos que no somos nuestros sentimientos, somos el que siente, no somos nuestros pensamientos, sino somos el que piensa, el que tiene la capacidad de pensar. Recordemos la célebre frase: “Busca al pensador, no al pensamiento”.

Creemos que ha llegado la hora que los directivos tomen conciencia que el desarrollo personal es el camino que deben empezar a recorrer si pretenden continuar siendo competentes. Sólo descubriendo que la realidad es un reflejo del interior, se podrá asumir la responsabilidad de modificarla orientándola hacia el camino elegido. Y esperemos que este “despertar de conciencias” lleve a los directivos a tener una actitud abierta de inquietud y aprendizaje constante, de apertura mental, eliminando los miedos y barreras a indagar, a descubrir, y a generar energía creadora.

Consideramos que un directivo no puede resistirse a todo el movimiento que se está produciendo en el Universo, y por lo tanto le conviene asumir el protagonismo en el camino del autodescubrimiento y el desarrollo personal, uniendo lo aparentemente incompatible, sintiendo y dejando sentir, y en definitiva permitiéndose SER.

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