30 noviembre, 2015

De Clausewitz al Twitter

Del General estadista, al  Estadístico marquetiniano. De Clausewitz al Twitter.

Al aforismo de Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política, por otros medios”, Foucault le responde: “La política es la continuación de la guerra, por otros medios”.Del “De Política” de Clausewitz (que no he leído directamente) parece haberse tomado la terminología militar de la historia bélica recogida en el siglo XVIII, para posteriormente seguir analizando todo lo político como estado de conflicto permanente. Y  tanto fue así, que parecía que la “pólemos” hubiera fagocitado a la “politeia”.Tal vez, Clausewitz se dejó llevar por esa raíz común: la “pol-“.

Con Foucault (a quién sí he leído directamente), la raíz dichosa, da protagonismo a la “pol-icía” y a lo represivo.  Parece que de pronto, lo político sea lo policial. La porra, del policía, será el símbolo de ese poder. El fúsil deja lugar a la porra.  Las “movilizaciones  militares” de Clausewitz que se levantan en guerra por las libertades patrióticas, dejan lugar a las “movilizaciones civiles”, que se revuelven en lucha por los derechos. Son los años sesenta dels siglo XX.  El campo de batalla ya no es la trinchera en la campa, sino la barricada urbana. Produciéndose epistemológicamente, un cambio de estrato multinivel: “la guerra” es sustituida por la “lucha”; las “libertades” por los “derechos”, el Derecho de Estado por el Estado de derechos, la identidad nacional por la personalidad civil, los “pueblos” por las “ciudadanías”…y en términos más epistemológicos: la dialéctica hegeliana por la de-construcción derridiana.

Uno ya no es llamado a “filas” para el desfile, sino invitado a participar en la “hilera” o “cadena” de las manifestaciones. Uno ya no se enrola en el ejército, sino que se afilia a una organización social como un sindicato, un partido, una patronal,…Ya no se reagrupa a la masa para que combata por la vida sin condiciones, sino que se le concentra para luchar por un nivel de vida. Y en eso, creo, que consiste la diferencia que Foucault analiza sobre el concepto de “poder” respecto al de Clausewitz.
Pero si para Clausewitz, la guerra es el padre de todas las cosas (pervirtiendo de este modo, la ígnea imagen de Heráclito de Éfeso y sublimando, por otro lado, el atento espíritu de Hegel) , para Foucault, sin embargo, la polis es la madre de todas las cosas. No es lo bélico, sino lo político, aquella idea que abraza el mundo entero. Para Foucault , se trata de una “bíos-política” que remite a los cuerpos físicos, a los que domina y  disciplina, tanto como las instituciones dominan y disciplinan el cuerpo social. Son cuerpos luchando por los derechos civiles de la polis.  Por el contrario, para Clausewitz, la política es una “zoón-política” o política relativa a las almas, a los corazones emotivos, a esas almas en guerra que como “keres” se revuelven entre cadáveres por las libertades de su Nación.

Pero ni tan siquiera estoy ahora, dispuesto a analizar “el qué” de lo político, bajo la concepción foucaltiana. Porqué sencillamente, ya no se vive en sociedades “disciplinarias” sino, como no me canso de repetir, en “sociedades de control”. Ni Clausewitz, ni Foucault, nos valen ya, sino un escueto texto del último Deleuze.

Y por lo tanto, poco importa ya, que la Política fuera la hija de la Guerra (y Clausewitz su padre) o que la Política fuera sobrina del Derecho (Foucault sería el tío).Poco importa ya….Ahora la Política es hermana de la Comunicación.

Pues puede haber política sin lucha social (interestatal) o puede haber política sin guerra militar (internacional), pero lo que no puede haberes Política sin batalla en los medios. No hay Política sin batalla de Comunicación. Y toda guerra es una batalla por el lenguaje. Por apropiarse de la palabra, en beneficio del sentido propio y en perjuicio del sentido ajeno. Se trate de Publicidad (inter-naciones) o de Propaganda (intranacional). Toda política, lo es de Comunicación. Y el Poder, sería el dominio de los límites de la interpretación. Siendo la Historia un relato del Poder presente, que insinúa el futuro. No el relato de los vencedores, pues éstos puede que algún día dejen de estar en el Poder, y la Historia se reescriba en sentido inverso. La Historia es pues el relato del poder presente.

Y en correspondencia a esta tesis sobre qué fuera la Política hoy, en 2015, es lógico afirmar que las masas de la naciones (los pueblos) en el sentido romántico y político del Idealismo alemán (los Volks) ya no son tales. Ni tan siquiera son tampoco, las “masas civiles” de Foucault que luchan por nuevos derechos civiles y una vida de nivel. No, ya no se guerrea ni se lucha de esos modos. Ahora las clases sociales, han dado paso a las tribus, a las comunidades de fans, a los seguidores de ¿Justin Wieber?, a los lobbies empresariales y financieros, la casta de los parlamentarios, hasta a los lobbies de actores y actrices, a los grupos de profesores, a los grupos de enfermeros/as, a los grupos del funcionariado en general,…ojala un dia también haya el lobbie de los autónomos (esos párias del Estado moderno).

Y ahora, de lo que se trata es de la “visibilidad del conflicto”. De la transmisión en tiempo real del conflicto. Como la Guerra de Irak (según la tesis de Baudrillard). Si uno de esos grupos de interesados particulares, tienen un conflicto, pero no logra salir en los medios, no existe tal conflicto. Por eso ciertos tele-noticias, se han convertido en el Boletín del funcionariado de todas las administraciones habidas y por haber.  De modo que el conflicto, como evento de lucha, es esencialmente publicitario.

Si la propaganda se propaga en la política interior, la publicidad se comunica en la política exterior. Las marcas país son una muestra, en el contexto de la guerra  económica internacional, donde los pueblos de nacionalidad, son poblaciones de la globalidad. Y las poblaciones son mercados. Las antiguas masas son ahora manadas que corren de un hashtag  a otro como poseídas por la histeria colectiva del “trending topic”. Las movilizaciones son de manada, no de masa. Son movilizaciones, no de militares, ni de civiles, sino de fans o de voluntarios o de seguidores de marcas, sean éstas comerciales o políticas. Las “campañas” no son tampoco militares, ni sociales, sino publicitarias Hasta los actos violentos, de terrorismo por ejemplo, son más actos propagandísticos del conflicto, que actos de lucha armada. Y por otro lado, las revoluciones no son ya violentas, para no violentar su imagen, sino pacíficas y amables, con la sonrisa en los labios y sin barricadas ni quema de contenedores. Un acto vandálico supone perder la imagen noble de la revuelta. Un revuelta que se organiza a distancia, en el mundo virtual, por los “hashtags”.  El Estado no persigue por las calles, sino que traza los twitters de ciertos “hashtags” violentos.  El lema de la pancarta es el hashtag. 

El “pásalo” festivo ha sustituido al “no pasarán” agresivo. Lo clandestino es ahora visible, viral y trans-nacional.  Si la revuelta contra el poder se convierte en “trending topic” es porque las movilizaciones políticas son ahora “flash mob” creadas desde la Política de Comunicación. Lo político es Política de comunicación y toda Comunicación es Política. La ideología cede ante el slogan, o el enunciado de agenciamiento colectivo en 140 caracteres como máximo.  La ideología es un producto que debe ser comunicado, para ser comprado.
 


De aquí que desde los 60, el Poder político trata de apropiarse de los medios de comunicación para luego hacer política. O control de los medios, a cambio de subvenciones provenientes del presupuesto del Estado.  Ahora ya se interviene en los canales no tradicionales, los llamados canales digitales. Por eso, la política comunicativa ha trasladado su campo de batalla a las redes sociales. El Poder es Control, y control sobre la comunicación en las redes sociales. La lucha es por la imagen, es Branding digital.  Y así como en las empresas, el Responsable de Márqueting ha tomado la dirección, en las organizaciones políticas (partidos) los jefes de propaganda o de comunicación, son los jefes de campaña y al final son los ideólogos.  Los responsables de publicidad pasan por delante de los Directores de finanzas, como en el pasado éstos pasaron por encima de los Directores de la producción.  El boss de la organización es el responsable de Comunicación corporativa.

Y volviendo a Clausewitz, si él  se apoyaba en un trípode conceptual: las élites políticas, los militares y la población. Quiero incidir en esa población, de la que Clausewitz sí sabía que era la emoción personificada y la causa de toda movilización (militar). Pero hemos pasado de las fábricas de armamento, a las consultorías en Comunicación.  También aquí, (no solo en el análisis del Capitalismo) hemos transitado de la metalurgia bélica, a la semiúrgia bélica. Y los mass-media o medios de comunicación, entendidos ya por “medios” (de la Guerra) han sido descritos como “el cuarto poder”, pero ahora se han convertido en “el primer poder” de  la sacrosanta Trinidad de Clausewitz,  que debe ser sustituida,  hoy mismo, por la nueva Trinidad de la Política: los políticos, la comunicación y propaganda, y la emoción de un pueblo.


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