04 julio, 2013

Austriacos y Keynesianos. El gusano libando la flor. Sobre la Utilidad marginal. (2ª parte).

Hay una distribución, que no es explicable mediante el concepto de intercambio. O hay una forma de intercambiar, que no puede ser representada por el sujeto en tanto evaluador de dicho acontecimiento económico. Se trata de pensar lo no-intercambiable. Y aquello que no puede ser intercambiado, es porque es sencillamente "idéntico". Nadie va al banco a intercambiar un billete de 5 euros por otro billete igual de 5 euros. Este ejemplo absurdo, nos invita a reflexionar sobre aquello (algo) que no puede ser pensado desde la lógica del intercambio.


El dinero, es una abstracción, un conjunto formado por n elementos, todos ellos iguales o mejor dicho idénticos. Cada unidad de euro contenida en 1000 euros, es la misma e idéntica. Esto es conmovedor, ¿no creen? Las partes del conjunto son homogéneas, elementos idénticos, átomos iguales, puntos de una misma recta....unidades dinerarias. Yo, siento escalofríos. No hay nada más peligroso que pensar "los iguales puros". Pensar las diferencias es una estupidez, al lado de pensar "lo idéntico" en toda su pureza.

Cuando pensamos en intercambiar dinero-por-dinero, no podemos. Te cambio mil euros por mil euros...es un absurdo. Pero cuando pensamos en el acontecimiento fundamental, en torno al cual gira todo el universo del Capital Financiero, debemos hacerlo alrededor del concepto de "préstamo dinerario" a una tasa de interés. De modo que el dinero, en tanto mercancía...reina de las mercancías, no puede intercambiarse, sino que solo puede distribuirse. Que el dinero en tanto mercancía solo pueda distribuirse, no es una minusvalía para el Dinero sino una monstruosidad para la Razón.

Pensar lo no-intercambiable es una locura para el intelecto, ya no solo para el económico sino en general para el humano. Pero el fenómenos de la distribución de elementos idénticos, que no genera ningún intercambio, puede sin embargo representarse de un modo que yo suelo llamar anorgánico (como en la emisión de dinero no orgánica). Es decir, pensar una distribución de elementos idénticos entre dos sujetos (acreedor y deudor) para explicar el fenómeno del préstamo financiero a una tasa de interés, es en realidad tan exacto como pensar en cómo se crea el dinero desde el Banco Central (el más "descentrado" de los bancos) o desde la Reserva Federal (la menos "reserva" de las Federaciones).

Lo que no puede ser, no puede ser. Y no podemos concebir un intercambio entre dos sujetos comprándose y vendiéndose unidades dinerarias. Y menos, debemos entenderlo como una decisión subjetiva en términos de preferencia temporal a consumir ahora o después (como dicen "mis amigos austriacos"). Esto es, lo que dicen, que la tasa-de-interés de todo préstamo viene determinada por la preferencia en el consumo ya sea por ansiedad compulsiva presente o por represión neurótica futura. Mi admirado Freud y su método psicoanalítico no tienen nada que ver con la razón causal que determina la tasa-de-interés. Sino, todos los analistas financieros serían psicoanalistas....pero ¿saben que profesión tienen? No son ni psicoanalistas, ni tan siquiera economistas, son la mayoría de ellos: Matemáticos.

De modo que pensar el dinero como fenómeno de distribución de repartición si quieren, significa acudir a logos que guía a los nómadas por el desierto o a la razón que distribuye las manchas en la piel de un guepardo. El propio Bohm-Bawerk parece estar al principio (solo al principio), de acuerdo a que el Interés (tasa de interés) es un problema sobre cómo pensar la "distribución":

"¿Qué se propone y qué tiene necesariarmente que proponerse el problema del interés? Sencillamente, investigar y exponer las causas que hacen fluir hacia las manos de los capitalistas uno de los brazos del gran río de bienes que brota año tras año de la producción nacional de un pueblo. Trátase, pues, sin asomo de duda, de un problema que afecta a la distribución de los bienes. (Böhm-Bawerk, 1884)".

Recapitulemos y recapitalizemos: solo nos podemos representar la distribución de un conjunto de unidades de dinero idénticas y homogéneas, que por ello no-son-intercambiables, desde un modo de pensar loco, monstruoso que yo denomino anorgánico. Lo que no es intercambiable solo puede ser distribuible, ¿están Uds de acuerdo? Dicho de otro modo, lo que no es intercambiable solo puede ser pensado como distribución de elementos idénticos, que en este caso son unidades de dinero. El préstamo como acontecimiento nuclear del Capital Financiero (Capital Gaseoso) solo puede ser pensado como fenómeno de distribución de elementos idénticos en un espacio generado por un "diferencial". Este diferencial, es el motor de la distribución, generador de la propia distribución de los elementos idénticos. Es pues, este diferencial, en tanto elemento "objetivo" y no subjetivo, el que distribuye la repartición del conjunto formado por elementos idénticos (el dinero).

Pero ¿cómo algo "objetivo" puede crear valor en un proceso de distribución? Porque este "algo objetivo" es un diferencial que crea precisamente un incremento de valor entre los dos "sujetos sujetados" a l proceso de distribución. Es la naturaleza del Capital Financiero, como ya decía Aristóteles entre muchos otros, la de aquel Ser-que-se-reproduce-a-sí mismo. Ahora no recuerdo como lo llama exactamente, pero sí recuerdo otro término de Platón y su teoría cosmogénica que es el término "automatón". Es un autómata en el sentido clásico griego. Esto es muy difícil de comprender, para un sujeto "moderno" donde la Conciencia lo piensa y lo distribuye todo, ya sea el propio pensamiento como el mismo dinero.


Pero el nombre de "diferencial" (como tasa-de-interés) nos remite también esa "diferir" como "diferenciar-se de sí mismo,". Es él mismo el que se diferencia de sí, no respecto de otro. Es el concepto de diferencia interiorizada, respecto a sí mismo. El Presente del préstamo como distribución sería un proceso contínuo de diferenciar-se respecto de sí mismo, de este "diferencial" respecto al Pasado y al Futuro.

Además, el "diferencial" es un generador marginal del espacio de distribución. A medida que se van añadiendo (por un lado) y restando (por otro lado) elementos idénticos como unidades dinerarias, se va distribuyendo el conjunto como totalidad en dos series (los dos sujetos: acreedor y deudor). Este proceso de distribución y generación del espacio entre dos sujetos, se da en un espacio generado por esas individualidades idénticas, que pueden llegar a ser y son: "infinitesimales". Esto indica que la distribución se da en base a un proceso-de-marginalización de unidades idénticas en un espacio infinitesimal. Es decir se da en un espacio de distribución continuo. Estamos presenciando en realidad, una distribución en un espacio de Riemman. De ahí que al pensar en el proceso de formación de la Tasa-de-Interés, debamos pensar en una distribución de elementos infinitesimales idénticos, que se generan según la idea de marginalidad, en un espacio continuo.

Un espacio peculiar este de la Tasa de interés. que genera por sí solo a través de la distribución marginal de infinitesimales en un continuo, produciéndose variaciones cuantitativas infinitesimales que generan al mismo cambios de tipo cualitativo en el espacio de distribución.

Es decir, que debemos pensar el proceso de evaluación (de generación de valor) de modo "objetivista" y no "subjetivista" y que deberíamos de ayudarnos de instrumentos matemáticos específicos del Cálculo diferencial. Justo lo contrario, de lo que afirma M.N. Rothbarth (Hacia una reconstrucción de la Utilidad y de la Economia del Bienestar) cuando afirma:

La representación matemática del cálculo diferencial se basa en la suposición de continuidad, es decir, pasos infinitamente, pequeños. Sin embargo, en las acciones humanas no pueden existir pasos infinitamente pequeños. Las acciones humanas y los hechos sobre los cuales se basan deben comprender pasos discretos y observables, y no infinitamente pequeños. La representación de la utilidad en la forma del cálculo resulta, por lo tanto, ilegítima. Sin embargo, no existe razón alguna por la cual la utilidad marginal deba concebirse en términos de cálculo diferencial”.

Es decir los economistas de la escuela austriaca, piensan que el cálculo diferencial no explica la utilidad humana, puesto que las acciones humanas no son unidades dinerarias (elemento idénticos e infinitesimales en un espacio continuo).Lo que dice Rothbarth es precisamente lo que NO puede ser (si queremos entender como funciona el capital a prestamo por interés, y en general el capital-gaseoso y su derivada que es el capital-plasma.

Yo también pienso que las acciones humanas basadas en la subjetividad intencional no son como las unidades dinerarias sin conciencia y sin sujeto, en tanto unidades del cálculo infinitesimal. Pero las cosas del Capital financiero, no son como las cosas del Capital de Producción (capital sólido y capital líquido). Quiero decir que hay un cambio de "logos". Lo hemos visto, el dinero no es intercambiable por estar constituido por elementos idénticos, que son como los puntos de una recta. Esto me recuerda a la vieja paradoja de Zenón sobre Aquiles y la Tortuga. No podemos pensar la tasa-de-interés como proceso de valor en términos de aquel Aquiles que adelante a la Tortuga, sino que debemos pensarlo como si nunca pudiese alcanzarla.

Pero precisamente la lógica financiera de la “tasa-de-interés” no se explica por la marginalidad-praxeológica sino por el cálculo diferencial y la distribución probabilística que genera los intercambio infinitesimales de unidades monetarias. Para entender esto, hay que entender como funciona el fenómeno de la "utilidad marginal objetiva",  donde los elementos del conjunto a distribuir son idénticos pero a la vez cuando se suman al proceso generador del espacio, provocan efectos cualitativamente distintos. Incluso esos cambios infinitesimales, provocan grandes cambios en el propio espacio de la distribución. Esto significa que permite pensarse la noción de "utilidad marginal" como ordinalidad de elementos idénticos que sin embargo generan efectos de distribución distintos. Se distribuye una multiplicibidad y no se reparte una totalidad ¿se entiende?. Ese es el cambio de Logos. Es una forma monstruosa de pensar o/y de ser la distribución. Este es el auténtico sentido puro de la utilidad marginal (la objetiva, no la subjetiva).

Esto implica que los sujetos o el sujeto es el que al margen o marginado del propio poder de distribución. La utilidad marginal, desde el planteamiento del cálculo diferencial en un espacio de Riemann o continuo, margina al sujeto y a sus intenciones. Es el "diferencial" el que al distribuirse a sí mismo, reparte a cada sujeto sus elementos dinerarios idénticos. El proceso distribuye de los elementos del conjunto que son unidades dinerarias, entre las dos series (capital recuperado y capital pendiente) o los dos sujetos (acreedor y deudor),
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Es la “objetividad” de la distribución, como fenómeno ontológico, la que permite pensar la objetividad-de la utilidad marginal sin necesitar de la subjetividad-de la escala de preferencias. No es que sea más sólida la utilidad marginal objetiva, es que la hace imprescindible para entender cómo funciona el Capital financiero y su Tasa de Interés.


Es "lo singular universal", lo que modeliza la distribución. O la universalidad de lo singular, lo que explica la utilidad marginal del dinero.

Esta distribución diferencial, de la tasa de interés hija del Capital Financiero (gaseoso), opera en los intervalos de los campos de acción del Capital de Producción (en su fases de sólido y líquido). Del mismo modo, que Karl Marx cuando habla del interés financiero y de su origen en la usura, ya nos advirtió de que

La usura vive aparentemente en los poros de la producción, como los dioses viven, según Epicuro, en los intermundos.

No deberíamos considerar la imagen de un espacio poroso, como una simple metáfora del Capital financiero y del proceso de creación de valor en la Tasa de Interés. Los poros en la piel posiblemente sigan este tipo de modelizaciones distributivas, como las manchas del guepardo.

Deberían comenzar a pensar, en la simulación en lugar de la representación. Lo que no puede ser intercambiable (la unidad dineraria en el préstamo financiero) no puede ser representable salvo por la simulación. Un modelo de simulación que muestre el comportamiento distributivo de la tasa-de-interés.

Estoy convencido, de que la Utilidad marginal objetiva es la clave para interpretar qué es la tasa-de-Interés. No en función de preferencias temporales en el consumo. Pues es imposible que haya sujeto que eliga. La uitlidad marginal no deja opción ni a preferir ni a elegir. No deja espacio al cógito.

En realidad la Tasa de interés se debe entender mediante la Utilidad Marginal Objetiva. Y esa objetividad de la utilidad marginal, hay que encontrarla en una distribución de singularidades ordinales pero idénticas u homogéneas e indiferentes a la conciencia del sujeto. Esto es brutal, pero la verdad es que el tipo de interés variable en el capital-a-préstamo (capital gaseoso del dinero-deuda) se comporta como un modelo estadístico de distribución aleatoria sobre la tasa-de-interés (el diferencial). Y esto permite explicar un simple  cuadro de amortización al modo de un proceso estocástico (el logos de los filósofos estoicos).

De modo que el interés nace y deviene en el mercado, al modo de paseo aleatorio de variaciones sobre la marcha incorporadas al proceso, a ese caminar, a ese dibujar la trayectoria nómada de una caravana de beduinos por el desierto. El tipo de interés, desde su variabilidad, depende solamente de la cantidad de dinero creado desde la Nada (emisión anorgánica de dinero, como dinero-deuda como dinero-préstamo).

El modelo de simulación anorgánica (pues no podemos hablar ya de representación orgánica) de la Utilidad marginal del Dinero, permite explicar cómo funciona la máquina del capital gaseoso: el capital de préstamo a interés. Se trata de escoger, el modelo de proceso estocástico compuesto de Poisson, aplicado como proceso estocástico del interés nominal e instantáneamente continuo en el espacio del préstamo generado por el "diferencial". Esto es un proceso de amortización del préstamo por medio de un modelo Poisson compuesto, con revisiones del interés  variable. 


Es decir, objetiva distribución de una función de utilidad marginal aplicada al dinero (singularidad universal en un continuo). Adiciones multplicadoras y marginalmente infinitesimales del interés en un continuo del capital espacializado en la tabla de amortización.

Les adelanto que la Estadística no es lo mío. Pero si imaginamos que la utilidad marginal de un Bien es decreciente (como dicen los austriacos) y yo en esto me los creo.....sabemos que por otro lado, la integral de la Utilidad marginal es una función logarítmica. Podemos entonces partir de ahí, de los propios austriacos, para darles y quitarles la Razón. El Logos debe ser de ida y vuelta, de la Normalidad a la excepcionalidad.

Si consideramos tomar la Utilidad marginal decreciente, y de su intergración como función logarítmica, de modo y manera que se distribuya "objetivamente" como una Distribución Log-Normal ....pero con una media aritmética (de utilidad log) igual a cero, y teniendo una desviación standart de valor estimado.... podemos comprender porque el modelo de simulación idóneo para mostras la "objetividad" de la Utilidad marginal es un Proceso de Wiener o de "movimiento browniano". Es decir, del comportamiento molecular de una "mole de gas". La mole de gas puede ser la que ya comenté en otros escritos: la Moles-Monetaria del Capital gaseoso cuyo acontecimiento fundamental es el del préstamos financiero generado a su vez por su tasa-de-interés.

Si consideramos que la tasa de interés se mantiene variablemente bajo o a largo plazo fijo, podemos considerar usar el proceso de simulación de Wiener, como si el capital fuera un gas. El proceso Wiener es de tipo Log-normal, es decir que usa la función logarítmica (como la de la utilidad marginal decreciente) y le aplica un comportamiento de distribución Normal.

Tenemos entonces explicado el comportamiento de la Tasa-de-Interés a nivel Micro cuando pedimos financiación se-nos distribuye un camino aleatorio de utilidad marginal en base al cuadro de amortización, que podemos afinar más o menos en función de la variabilidad o varianza de los intereses.

Pero también podemos explicar a nivel Macro, cómo se crea el dinero-deuda (sin ahorro) a través de la emisión anorgánica de capital gaseoso por parte de la No-Reserva Federal  o del Banco Des-centrado. La Masa Monetaria de Capital líquido a régimen laminar con baja velocidad de circulación en relación al capital-mercancía, fue descrita por la Teoría de Keynes, pero esta masa será  en realidad una Moles Monetaria de Capital Gasesoso que se comportará como una "moles" de gas, según la termodinámica de fluidos en régimen turbulento.


No es necesario pues acudir a preferencias subjetivas, a neurosis obsesivas de compra o represivas de ahorro,.... ni a terapias psicoanalíticas. La Teoría austriaca sobre la utilidad y sobre la Demanda es puro Psicoanálisis empresarial, La Utilidad marginal objetiva permite explicar qué es la Tasa-de-Interés.

Un última aportación. Si pensamos en que la Utilidad Marginal es objetiva y no subjetiva, y que se comporta como distribución más o menos normal (de Wiener o de Poisson, en función de la variabilidad del diferencial) podemos además comprender como transitar del concepto de Utilidad Marginal Objetiva (UMO o Estadística Estocástica) a la Utilidad Marginal Subjetiva (UMS o Psicoanálisis económico).

Debemos simplemente, considerar que a partir de la UMO, la Distribución de Poisson compuesta,
que nos explica la tasa-de-interés a través de la utilidad-marginal-decreciente objetiva, podemos trasladarnos hasta el otro concepto de "utilidad": el mengeriano y bohm-bawerkiano como UMS.

¿Cómo pasamos ? Pues hemos de imaginar que la Distribución se hace con confianza, con cierta incertidumbre pero controlable. Pasamos de usa una Poisson Compuesta a una Distribución Log-Normal de Wiener para la Utilidad Marginal Subjetiva, con un valor de desviación standart igual a cero. Su Margen de Error será cero, para un intervalo de confianza concreto. Como el valor de utilidad ahora es constante igual a la media aritmética, entonces, la Utilidad Marginal decreciente (logarítmica) tomará un modelo de Distribución Normal y totalmente predecible y constante en un intervalo de confianza para un determinado Sujeto confiado. Se habrá convertido en "austriaca".

Ahora hemos de convertirla en un vulgar Valor-de-uso o utilidad absoluta (ya ni siquiera Utilidad marginal) Es decir, pasaremos a una Distribución normal confiable para una conciencia donde la utilidad marginal, se habrá convertido en el Valor de Uso con una preferencia subjetiva de las utilidades, dada por un valor medio aritmético constante: el valor de uso.

Del valor marginal de Utilidad basado sobre una serie de elementos ordinales, hemos pasado al valor de uso de una serie de elementos/bienes cardinales. En realidad, el Valor de Uso de los clásicos (mal etiquetado de objetivo), es un caso particular del Valor de Utilidad Marginal objetivable en una distribución Log-Normal de Wiener (mal etiquetado de subjetivo). En realidad, los bienes o elementos del espacio de distribución al ser considerados "ordinales" aportan un componente cualitativo de subjetividad a la serie. Actúan de forma multiplicativa (para todos los bienes/elementos de la Serie, menos el bien-dinero) antes que aditiva (en el caso de que la serie sea de elementos dinerarios verdaderamente idénticos).

Esto quiere decir, que mediante este planteamiento podemos pasar de un concepto a otro de la Utilidad: de la Utilidad marginal decreciente (la ordinal de los austriacos) a la utilidad como Valor de Uso ¿objetivo? (la cardinal de Aristóteles)...... En realidad forman parte de la misma Idea, pues la cardinal es un caso especial de la Otra (ordinal) .

Por último, si consideramos que hay una Estadística de las Excepciones, a modo de Patafísica de la Economía en este caso, podemos considerar que cuando la Distribución Log-Normal pierde su sentido común, su logos del orden, cambia el campo de juego.

Cuando la desviación standart de la utilidad marginal es cero nos resultaba un Valor de Uso clásico. Todo estaba controlado y dominado. Pero cuando se pierde la lógica subjetiva de una conciencia que intenta controlar cierto ambiente de incertidumbre (cuando la media aritmética es cero y se convierte en un proceso Wiener), entonces  la Conciencia, el Cógito cartesiano no aguanta y pierde el sentido: enloquece.

Ante el caos que se le avecina, ante la incertidumbre que no puede soportar, ante un devenir demoníaco de las distribuciones nómadas. Entonces, es cuando saltan por los aires los intervalos de confianza, la confianza salta por los aires de la Distribución Normal y del sujeto que aportaba un componente de subjetividad a la utilidad marginal decreciente.

Pero ahora, todo es distinto, ya nada puede ser pensado como antes (bajo distribuciones LogNormales) . El intercambio no puede ser pensado como representación de un sujeto, de una conciencia subjetiva, sino que todo deber ser recomenzado a pensar bajo el logos de la simulación estocástica como distribución de Poisson, porque ahora el Bien es el Dinero: conjunto de singularidades de un universal (el capital a préstamo por interés) en el continuo del espacio variable del diferencial.


Hay tres campos de juego en el pensar la Utilidad:
1) Zona de seguridad y certidumbre. La zona cuando la Utilidad logarítmica se distribuye como Normal de desviación standart igual a 0. La Utilidad marginal se hace valor-de-uso o utilidad cardinal.

2) Zona amplia de incertidumbre controlable o dominable. La zona cuando la Utilidad marginal decreciente se hace subjetiva-ordinal y se distribuye como Log-normal según el  modelo de Wiener o proceso browniano (su media aritmética es igual a 0).

3) Zona de caos, zona de incertidumbre estocástica. Cuando la Utilidad marginal decreciente se hace constante, porque la utilidad se refiere al bien excepción de la Norma(l): el dinero-deuda.

Hemos podido pensar así, la excepción del dinero-bien, porque éste decian los austriacos era el único bien cuya utilidad marginal decreciente era constante. Esto es así, porque solo el dinero nos muestra la auténtica utilidad marginal objetiva. Sólo sus elementos idénticos que constituyen una Serie de capital dinerario distribuido, son infinitesimales en un continuo de utilidad. Por eso debíamos de pegar un salto en la zona central de la campana de Gauss aún respecto del proceso de Wiener, e irnos más allá de nuestra potencia, hacia las zonas de incertidumbre máxima: sus colas de probabilidad, que son zonas de salvaje autonomía, de sinsentido, de locura, zonas sin ley, sin la Ley Normal. Logos stoico para las zonas estocásticas del Capital financiero y de su loco acontecimiento: el préstamo a interés.

Apuntes para el libro que estoy fabricando: Análisis filosófico de la Utilidad

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