25 enero, 2013

VSVS et VTILITAS. Nuevo libro en preparación.

Les presento el nuevo trabajo en preparación, que pretendo finalizar el próximo mes de Marzo.



Fragmento perteneciente a un capítulo inicial del Libro
                La Utilidad como criterio del Valor, en la Escuela clásica de Economía, comprende  un período aproximado entre el 1780 y el 1870, desde la teoría de Adam Smith y Ricardo, hasta J.S Mill.  Aunque creemos que este período en realidad, es demasiado constrictivo y que merece ser ampliado históricamente, si nos acogemos a la Historia del Pensamiento.  En seguida veremos como el período clásico del pensamiento sobre el valor y la utilidad, puede abarcar desde las teorías más antiguas  de Platón, sobre las “ideas”(eidos y nous), hasta la  moderna teoría marxista sobre el Capital. Si partimos de Adam Smith, consideraremos que  el concepto de valor, se concibió primordialmente como valor-de-cambio. Dejando de lado la antigua concepción del valor-de-uso. Para explicitar este valor como valor-de-cambio, Smith maneja tres ideas: el valor-del-trabajo, el valor-del-coste y el valor de la utilidad-del-bien.  Pero podríamos decir, que hay en esta concepción clásica del valor dos principios conceptuales directores de la teoría clásica.                El primero es el de la usabilidad o el pensamiento de la utilidad como uso-sustancial y objetivable de cada objeto en tanto es considerado como “bien”. La utilidad del bien, del ente económico (podríamos decir “oikonómico”) está primordialmente en la misma naturaleza, en el mismo “nomos”(regulación y norma) del “oikos” (conducta). El valor reside en su esencia u “oussía “. En el propio objeto, como ente con esencia. El ente es por su esencia, no por su existencia,  a modo de modelo platónico epistémico. La utilidad no es aquí una cuestión cognitiva de su doxa o de su praxis utilitarista. De modo que, el uso es uso-sustancial, como atributo de la sustancia, como dato objetivable en el sentido de ideal, esencial, natural al ente.
                El segundo principio director, que rige el pensamiento clásico del valor y la utilidad,  es el que enuncia el valor de los bienes como un absoluto. Los entes y/o bienes tiene un valor, teniendo este valor, un peso absoluto y no relativo. Por ejemplo, a modo de metáfora, un bien no puede pesar un determinado valor en una balanza griega y otro valor distinto en una balanza romana. El valor es un medir absoluto, que no depende de la opinión o del diferente pesar de los hombres en distintas balanzas, sino que exclusivamente depende de sí mismo, de la naturaleza misma del bien. El valor absoluto es una cuestión de equilibrio, entre las fuerzas del propio ente sustentado por el brazo de una justicia ciega, objetivamente ciega. Del mismo modo, en el mercado no es comprensible que un mismo bien valga un valor concreto ahora y otro valor después. O aquí valga este valor y allá en otro mercado, sufra una diferencia valorativa. 

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