30 noviembre, 2012

La adenización del mundo a través del Marketing.

ADN versus ALMA

El alma del mundo está demodé. El mundo ya no tiene alma, sino ADN.¿Cual será el ADN del mundo, cuando se ha quedado sin ALMA?...El ADN es un ser des-almado.

Las marcas no tienen "identidad conceptual", sino ADN: el ADN de la marca. También el ADN Barça, ya dije, que en realidad era el ADN de NIKE 

El ADN de la marca o Branding Identidad está íntimamente relacionado con lo que representa la empresa, su valor, su visión, su fuerza de ventas y calidad

Ya no hay pues tampoco una esencia platónica, ni siquiera una naturaleza aristotélica de las cosas, ni tampoco razón esencial de los entes suarezianos. Todas ellas (almas, esencias, naturalezas) han quedado sepultadas por los ADN´s. La ousía, su señoría, ha quedado eclipsada por la helicoidal.
Y ni  James Watson y Francis Crick han tenido culpa alguna.

La identidad de las cosas, es sustituida no por: la diferencia (eso sería demasiado metafísico), sinó por el "diferencial" de la cosa. Y el diferencial es su ADN.

Si la Identidad nace del principio de la diferencia (como diría Hegel), el ADN en cambio nace del principio del diferencial .

Las marcas si tienen ADN, no tienen identidad, pero sí en cambio un factor "diferencial".

Adorno, en su Dialéctica de la Ilustración, afirmó: "...El animismo había vivificado las cosas, el industrialismo cosifica las almas". Pero, no es bien bien así. Mejor dicho, no es radicalmente así. Esta crítica a la tesis de Adorno, nos llevaría otra vez al pensamiento del problema del "materialismo de la lluvia" althusseriano, que es en realidad el problema del materialismo de la tradición metafísica frente al materialismo de la tradición epicúrea. Ya en el principio de esta Historia, aparece el encaramiento entre el materialismo de Demócrito y la sonrisa de Epicúreo (que no es ni siquiera animista, sino más bien magneto-eléctrica), Encaramiento histórico filosófico sobre el Materialismo, que el joven Marx (en sus primerizos estudios) ya intentó abordar aunque sin un resultado preciso y claro.

No estamos ni siquiera ya en el momento que fotografía Adorno, en aquella negruzca instantánea del  industrialismo, que mostraba la máquina cosificadora de almas. Recordemos el comienzo y principio de este mismo escrito: ¿Cual será el ADN del mundo, cuando éste se ha quedado sin ALMA?..El ADN es un des-almado. El ADN como los Bancos, y como las Caixas, no tiene alma. Por mucho que su marketing comunique una bonita historia.

Pues el ADN no ha cosificado el alma del mundo a través de la industrialización, sino que lo que ha llevado a término es la monstruosa labor de adenizar los cuerpos del mundo, y al mismo mundo.

El animismo vivifica las cosas, el industrialismo cosifica las almas; pero el adenimismo anima a los muertos. Reanima el lenguaje operacional del código, que ahora funciona al margen de sus representaciones para las que fue creado. Lenguaje reanimado que gobierna las cosas a modo de Frankenstein, al margen de su creador.  La semiurgia radical que decía Baudrillard, eso es la adenización-del-mundo: un vitalismo anorgánico que crea mundo.......como la misma creación anorgánica de dinero en los circuitos financieros.


NOTAS a posterori:
sobre el concepto de vitalismo anorgánico en relación a la Información, ver: Ensayo 


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