13 julio, 2012

Krugman y Hegel

Krugman y Hegel
Mientras desayuno, leo (aquí) que Krugman dice: “El problema de Europa no es la deuda sino las limitaciones del Euro”.

Y es en este sencillo titular, donde se muestra la compleja realidad política de la primera década del siglo XXI, en Occidente: el Estado-Nación va en la dirección de transformarse en un "Estado-Zona Monetaria". Pues el nivel de deuda acumulado (debido), no es soportable por una estructura de Estado-nación, pero sí lo es por un campo de la Zona monetaria. 


El problema político principal para la Filosofía, debe ser analizar en qué consiste la noción de una "zona monetaria óptima".


Lo que está diciendo Krugman, sin ser consciente, es que la economía de la financiación (y no de la producción) solo es posible si un Estado-nación (o conglomerado de Estados), se transforma  en una zona-monetaria. Los propios Estados Unidos de América, dejaron hace ya tiempo de ser un Estado-nación para mutar su esencia política y convertirse en una Zona Monetaria-dólar.

Esta mutación de lo político, es la ruptura con la idea del viejo Estado-nación. Aquel que nació, del Idealismo alemán  (tiempo de progreso) y de la Ilustración francesa (democratización del saber), y que tiene hoy sus días contados.


 El siglo XXI en el plano político, no será la era del Estado hegeliano, como Kojève soñó (uno de los padres de la Unión Europea). 


Ya NO nos dirigimos hacia el Estado ideal universal y homogéneo. El ideal comunista fracasó parece ya hace centenios. Tanto como la utopía de la aristocrácia, que lo hizo hace milenios.  Por el contrario, en la última era política de la Historia se nos aparece como fenómeno político: un Estado-Zona monetaria, que nada tiene que ver ya con la razón dialéctica: fuera ésta idealista naturalista, idealista historicista  o incluso, fuera ésta materialista productora o materialista comercial. El Estado actual, de la cuestión política, no puede sustentarse, ni en las ideas de Platón, ni en las de Hegel, ni en las de Marx, ni tampoco finalmente en las de la sociedad-mercado.


Y lo fundamental es, que el tiempo de la Historia NO es un progreso ni idealista ni materialista. Ya que el tiempo ahora es la inversión del concepto moderno de Historia : un tiempo de vencimiento, de cuenta atrás, espera de devolución, de desapalancamiento y recortes. 


Pero tampoco la socialización del Estado, se dirige hacia la educación/ilustración de la masa. Sino hacia a la desinformación de la multitud.  Porque la Historia ha dejado paso a la Actualidad, y la masa ahora es multitud .  Kojève, entonces, está tocado y hundido.

             ¿Qué razón política es esa, que prescinde de la dialéctica hegeliana y marxista? ¿Qué entendimiento, es ese, que prescinde del principio de la diferencia? La razón del principio “diferencial”, prescinde de la argumentación dialéctica. Del mismo modo, que la lógica del capital gaseoso prescinde del fundamento marxista de la producción. Y esta razón-del-diferencial, es el principio fundamental sobre el que se asienta el espacio del nuevo Estado-zona monetaria. Este Estado monetarista, descubre sus fundamentos en la noción científica de “campo vectorial”, en la noción epistemológica de “campo sensitivo” propia de una tradición filosófica que coincide con el empiriocriticismo. Pero también es deudor, de la razón de-constructora del pensamiento postmoderno francés (Derrida). Zona monetaria, como campo de vectores de intensidad, donde la materia ya no es atómica, sino una onda de probabilidad. Zona monetaria, que es el análogon de  un campo de inducción electromagnética, o de un espacio de relación creado por un diferencial-de-potencial que puede ser reducido al nombre de “diferencial”.

            Zona monetaria, que funda su génesis ontológica, no ya en la vieja tradición de la filosofía política de la Economía, sino en la nueva filosofía política del Monetarismo financiero. Campo de inmanencia de la economía de estado, en tanto es considerada como economía de la zona monetaria. El Estado-nación, surgió por necesidades filosóficas: primero de carácter idealista (Hegel y el deseo de reconocimiento), y segundo por el enfoque materialista (Marx y la lucha de clases), Y si estas necesidades filosóficas han desaparecido, con ellas desaparece también la noción de Estado-nación y sociedad-de-masas.
           
            Ahora todo es distinto, y Platón junto a Polibio, son entre los más viejos del lugar (la Historia), los que ya lo sabían. Ambos pensaron en el concepto de “okhlós”. Si recogemos esta idea de la masa-política convertida en multitud, junto a la noción nueva de Estado en tanto Zona Monetaria, tendremos las claves para un análisis político sobre este siglo XXI.

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