29 junio, 2012

Rescatando a Althusser (parte II)

Estoy pensando en voz alta. Sobre Althusser. ¿Por qué se ha abandonado? La respuesta a esta pregunta encierra una trampa. En los últimos 30 años, no ha dejado de pensarse en Althusser y por Althusser. Siempre y cuando reconozcamos dos cosas. Primero, que Derrida, Foucault y Deleuze han llevado la voz cantante. Segundo, que al menos Foucault y Deleuze, han partido y repartido pensamientos a través y a partir de la filosofía de Althusser.

Sobre Foucault, ya he hablado en el anterior escrito. Sobre Deleuze, compruebo que hay un vínculo directo con Althusser, en la metodología deleuziana sobre cómo pensar el Sujeto y el Lenguaje.

Althusser no deja de insistir en dos términos: individuo y sujeto. Subjetividad e Individualidad. A partir de aquí, se construye su doble discurso sobre qué es la Ideología. Aparecen dos versiones de aquello que pueda ser la Ideología. El primero, hace referencia al mundo-de-lo evidente. El segundo, al mundo-de-lo-que nos interpela.

La Ideología como discurso de evidencias, según Althusser, es un espacio imaginario de lo real, donde la función representacional del lenguaje se descubre como un mitema (al estilo de Nietzsche). Un relato imaginario y/o mítico acerca de verdades y principios fundadores y fundantes. Que descansa en un espacio imaginario, que Althusser iguala al espacio de la Ideología representacional. Y éste, según el autor, es el espacio de una Ideología Ideal (en el sentido de la teoría de las Ideas de Platón).

El segundo discurso, hace referencia a la Ideología del sujeto, que es interpelado por el enunciado. Aquí estamos ante un espacio, no representacional, sino estructural. Estructuralismo del lenguaje, que ya se ha desprendido de su Mitema-ideologico-imaginario. Como el gusano se desprende de su capullo. El sujeto es interpelado por el lenguaje, y a nivel político....el ciudadano se convierte en sujeto-social regulado por las "prácticas ideológicas" de un aparato estatal que diseña instituciones y ritos de comportamiento....Aquello que Foucault llamará después,sociedades de encierro o disciplinarias. Y que yo interpreto, a través de la lectura de Althusser sobre Marx, que son las sociedades burguesas consideradas como sociedades cuyo modo de producción es el capitalismo industrial.

Entre estos dos discursos, Althusser ejemplifica su discurso : "Primero cree en Dios y luego irá a la Iglesia". Según mi reflexión (en voz alta y sobre la marcha), podríamos decir que el Individuo cree en Dios y el Sujeto va a la Iglesia. La conciencia cree en Dios, y el Inconsciente va a la Iglesia.


Althusser, expresa esa dualidad entre la Representación (A1) y la Repetición (A3), o entre el Poder del Estado y sus aparatos ideológicos "materiales", cuando habla de "lo bastante concreto (el sujeto regulado o disciplinado por la práctica social o las tecnología del Yo de Foucault )pero lo suficientemente abstracto" (el individuo con Conciencia y el lenguaje como representación fiel o imaginaria de lo Real):


Entonces, para representar por qué la categoría de sujeto es constitutiva de la ideología, la cual sólo existe al constituir a los sujetos concretos en sujetos, voy a emplear un modo de exposición especial, lo bastante "concreto" como para que sea reconocido, pero suficientemente abstracto como para que sea pensable y pensado dando lugar a un conocimiento.

Pero el motivo de esta reflexión, no es Foucault sino Deleuze. Deleuze hablará de una escisión primordial y precomprensiva de todo planteamiento: el sujeto de enunciación y el sujeto del enunciado. Pues bien, eso es Althusser, una vez más. Althusser dice lo siguiente:


Las ideas en tanto tales han desaparecido (en tanto dotadas de una existencia ideal, espiritual), en la misma medida en que se demostró que su existencia estaba inscrita en los actos de las prácticas reguladas por los rituales definidos, en última instancia, por un aparato ideológico. Se ve así que el sujeto actúa en la medida en que es actuado por el siguiente sistema (enunciado en su orden de determinación real): ideología existente en un aparato ideológico material que prescribe prácticas materiales reguladas por un ritual material, prácticas éstas que existen en los actos materiales de un sujeto que actúa con toda conciencia según su creencia.


Que "el sujeto actúa-en la medida-que es actuado por el siguiente...." significa precisamente, la escisión del sujeto en dos: sujeto que actúa como sujeto-de-enunciación (A1) y sujeto-que-es-actuado como sujeto-del-enunciado (A3). Y esa dicotomía, será de la que partirá el propio Deleuze.


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