12 mayo, 2012

Lingüística y Capitalismo (III)


(....) Pero no podemos quedarnos aún aquí, en este estadio al que parece haber llegado Baudrillard, en 1976. No es hasta los años noventa, cuando el propio autor hace referencia al antiguo planteamiento clarividente de final de los setenta. Es en “La transparencia del mal”[1], cuando retoma el relato:
"Tiempo atrás, en un oscuro proyecto de clasificación, yo había invocado una trilogía del valor. Una fase natural del valor de uso, una fase mercantil del valor de cambio, una fase estructural del valor-signo. Una ley natural, una ley mercantil, una ley estructural del valor”
                Pero ahora, Baudrillard, advierte la necesidad de describir otra fenomenología y lo detalla así:
“Después de la fase natural, la fase mercantil, la fase estructural, ha llegado la fase fractal del valor”.[2]
                Se añade pues, una cuarta categoría de “simulación” o de “ley”, que en términos del autor, cierra el sistema categorial de la lógica del valor o la transustanciación del simulacro. Estas cuatro formas del simulacro son:
1ª) fase del “referente natural” donde el valor se desarrolla en función del “uso” natural.
2ª) fase de la “mercancía”, donde el valor estaba determinado por el “equivalente general” y el intercambio.
3ª) fase del “código” y su determinación bajo un principio de “modulación”.
4ª) última fase, denominada, “fractal” o/y “viral”. Fase irradiada del valor.
                Estas cuatro fases del valor, para el propio Baudrillard[3],  se corresponderían creemos, con sus cuatro fases de todo proceso evolutivo de la imagen. Lo curioso, es que Baudrillard, ya lo había enunciado en 1978:
1º) Reflejo de una realidad profunda (la buena apariencia y el sacramento)
2º) Enmascaramiento de una realidad profunda (mala apariencia y lo maléfico)
3º) Enmascaramiento de una ausencia de realidad profunda (semeja ser apariencia, como un  sortilegio)
4º) Su puro y propia simulación, sin referencia alguna a lo real (ya no hay apariencia sino simulación).
                De los signos (1º y 2º) que disimulan “algo” (lógica de la ideología y la teología de la Verdad), hasta los signos (3ºy4º) que disimulan que no hay “nada” (del simulacro y la simulación). Ese el momento de transición crítica en el proceso general de la Imagen.
                Podemos hacer corresponder a los signos-que-simulan la presencia de algo, los signos del capital líquido; mientras que a los signos-que-disimulan que no hay nada, los signos-señal del capitalismo gaseoso.
                Lo interesante es ahora, cómo define Baudrillard a esta nueva fase fractal o simulacro de cuarto orden:
“En la cuarta fase, la fase fractal, o también fase viral, o también fase irradiada del valor, ya no hay ninguna referencia, el valor irradia en todas las direcciones, en todos los intersticios, sin referencia a nada, por pura contigüidad. En esta fase fractal ya no existe equivalencia, ni natural ni general, ya no se puede hablar realmente de ley del valor, solo existe una especie de epidemia de valor, de metástasis general del valor, de proliferación y de dispersión aleatoria…”[4]
                Para el autor, esta fase de fractalización de los signos, donde se pierde cualquier melancolía de lo simbólico o de lo imaginario, es la que mejor presenta nuestra fenomenología actual del mundo.  Las cosas son ya signos y los signos son ya cosas, no hay por tanto, ninguna necesidad del símbolo, ni tan siquiera del diábolo. Las cosas, dice Baudrillard, quedan liberadas de su idea, de su esencia, de su concepto, de su valor: las cosas siguen funcionando aunque su idea o referencia simbólica haya desparecido. Eso recuerda a lo que Deleuze comentaba sobre el sentido-de-la-superficie trascendental (no trascendente). Creo que esta fractalidad, debemos,  también,  asignarla al sentido. El sentido se ha fractalizado. El capital también.
 Fractalidad del sentido que toma aspecto de metástasis, de proliferación del sentido, y de una dispersión o distribución guiada por lo aleatorio. El caos como regla de juego de la partida sobre aquellos juegos-de-la-verdad y del sentido, que adoraba Foucault y con él toda la sociología postmoderna.
Toda esta fenomenología, del simulacro y de la ley, del valor al que nos remite Baudrillard, parte de una idea inicial: “la idea de que la riqueza que sustenta la producción ha desaparecido”.  Marx dirá que la idea fundamental es la que hace del capital-a-interés, el fetiche monstruoso del capital: el capital sin la mediación de la producción[5].
Baudrillard, sin embargo, lo replantea en términos de producción, como si no se acordara de su crítica al planteamiento en clave marxista: “pero el progreso continúa. La idea de la riqueza que sustenta la producción ha desaparecido, pero la producción continúa de la  mejor de las maneras. Por el contrario, se acelera a medida que se vuelve indiferente a sus finalidades originarias.”[6]
                Baudrillard, a continuación, habla precisamente de Marx. Y afirma que “su análisis idealmente es irreprochable”. Pero parece que el autor, no haya leído con atención todos los libros de El Capital. Concretamente, aquel Libro III, tomo II, cuando Marx analiza precisamente el capital fetichizado como máxima absurdidad: el capital ficticio, el capital a préstamo por interés y el mercado bursátil.
                Por eso, dice de Marx, que “no había previsto la posibilidad para el capital de, en cierto modo, transpolitizarse, de ponerse más allá de las relaciones de producción…”[7]Esto a mí, me resulta un poco decepcionante, después de llegar donde ha llegado el análisis de Baudrillard. Por supuesto, que Marx ya advierte ese peligro, que llama Baudrillard, de esa forma flotante, extática y aleatoria del capital. El autor, se pregunta entonces, si ¿podemos seguir llamándole “capital”?
                Indudablemente, esta pregunta alcanza el núcleo de la tesis que les presento, y alude directamente al proceso del capitalismo por inducción, así como a la lógica del funcionamiento asociado del capital gaseoso. Sin embargo, coincide, este capital gaseoso con el principio al que Baudrillard suele apelar cuando se remonta al principio de esta nueva fase fractal:
“El acontecimiento inaugural de esta mutación es, sin duda, la crisis de 1929; el crack de 1987 no fue más que un episodio ulterior del mismo proceso.”[8]
                Llegados a este punto, del discurso crítico con el mejor de los críticos del pensamiento contemporáneo, como es Baudrillard, podemos establecer sin complejos una clasificación análoga a la que pre-visualiza Baudrillard respecto a la idea de los cuatro órdenes de la Ley y el simulacro.
                Baudrillard, nos remitía a los cuatro modos o fases del valor: valor del referente natural, valor del intercambio y equivalencia general, fase del código y por último: fase fractal-viral. Y esta clasificación, podemos ponerla en correlación con los cuatro estados del Capital: sólido, líquido, gaseoso y de plasma.
                Recordando ahora dicha clasificación que ya establecí en anteriores apartados de este mismo capítulo, puedo ahora ponerla en paralelo a las cuatro fases del valor que Baudrillard presentó.


Capital de Producción
(lógica A del capital)
Capital de Financiación
(lógica B del capital)
(A1)
Solidez de la Producción en el Valor de Uso

(B1) Capital a préstamo (diferencial)
Capital gaseoso, en el Capital financiario
(A2)

(B2)
(A3) Crédito Industrial
Liquidez de la Producción en el Valor de Cambio

(B3) Deuda como activo financiero
Capital plasma en el capital financiario (titulización)
(A4) Crédito Comercial

(B4)

Que a su vez, se correspondían con las cuatro descripciones o fases del simulacro que presentó Baudrillard:

LOGICA DEL CAPITALISMO DE LA PRODUCCION
Ecuaciones de la Súper-Estructura:
CAPITAL SÓLIDO
A1 =Espacio como dominio sobre la Naturaleza
Fase del Referente natural
(valor de uso)
A2= Tiempo como Historia del progreso civiliz.
Ecuaciones de la Infra-Estructura:
CAPITAL LÍQUIDO
A3 = la fábrica como espacio  infraestructural.
Fase de la Mercancía
(valor de cambio)
A4= el mercado como tiempo de la infraestructura

LOGICA DEL CAPITALISMO DE LA FINANCIACION
Ecuaciones de la Pre-Estructura:
CAPITAL GASEOSO
B1 =Espacio como estructura de financiación
Fase del Código
(valor de crédito)
B2= Tiempo como Historia del Vencimiento.      
Ecuaciones de la Sub-Estructura:
CAPITAL PLASMA
B3 = la titulización de deuda  como espacio accionarial de la subestructura..
Fase Fractal-Viral
(valor de titulización)
B4= el mercado bursátil como temporalidad de la subestructura.

                Podemos decir, que habría cuatro modos del “Valor”, en tanto concepto económico. Añadiendo dos más a los pensados por Marx:
1º) valor de uso, 2º) Valor de cambio, 3º)valor de crédito y 4º) valor de titulización.
Que se pueden correlacionar con las cuatro fases del desarrollo del signo o de la imagen:
1º) Valor de uso como Reflejo de una realidad profunda (la buena apariencia y el sacramento)
2º) Valor de cambio, como  Enmascaramiento de una realidad profunda (mala apariencia y lo maléfico)
3º) Valor de Crédito como Enmascaramiento de una ausencia de realidad profunda (semeja ser apariencia, como un  sortilegio)
4º) Valor de titulización, como su  propia simulación, sin referencia alguna a lo real (ya no hay apariencia sino simulación
                Para finalizar, como se observa en los dos cuadros precedentes, se puede establecer la clasificación de Baudrillard sobre los estados o fases del “valor”, y en otro sentido los cuatro órdenes del simulacro, con los cuatro estados del capital que presento desde las dos lógicas tetralógicas (constituidas por un total de ocho ecuaciones lógicas del capital)....
(fragmento del libro "Antropología y Semiótica del Capitalismo")


[1] Baudrillard, J. “Las transparencias del mal”, Ed. Anagrama, 1990.
[2] Ibíd.
[3] Esta vez, Baudrillard analiza el problema desde el concepto de “imagen”, en “Cultura y Simulacro”(1978).
[4] Ibíd.
[5] Sobre esta idea, dediqué un capítulo en el libro anterior “K. Marx. En la era del capitalismo gaseoso”.
[6] Baudrillard, J. “Las transparencias del mal”, Ed. Anagrama, 1990.
[7] Ibíd.
[8] Ibíd.

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