25 enero, 2012

Los fracasados en las escuelas de Negocios / Management.

  Todos ustedes habrán oído en más de una ocasión, que en Europa las prestigiosas escuelas privadas de negocio, siguen un modelo educativo americano presente ya desde hace muchas décadas, en las mejores universidades de los EEUU.

  Desde mi modesta experiencia, hace ya también algunas décadas, me postgradué en un curso de Marketing y Comercio internacional, y recuerdo que entonces se me explicaron varios casos de éxito vinculados a las estrategias y campañas de márketing que en aquellos años 90 eran considerados como pioneras y ejemplares en este campo.

  Pero han pasado los años, y no sé si para bien o para mal, uno tiene más experiencia. Lo digo porque los que rondamos los cuarenta, estamos hartos de picar puertas para que nos ofrezcan una oportunidad laboral acorde a nuestra experiencia. Yo pasé la crisis de mediados de los 90 y sé que ésta no debe gestionarse de igual modo a aquella, por mucho que muchos se empecinen en tratar esta enfermedad con las vacunas de antaño. No obstante, seguiré picando puertas.

 Entrando en materia, me refería a esas escuelas de negocio que aplican másteres a "destro e sinistro" como aquel que produce mercancías en serie. Pero las series del taylorismo y el fordismo, son hoy seriaciones del postmodernismo.

 Me refiero a que estas escuelas no pueden seguir enseñando a través del muestreo pedagógico de casos de éxito empresarial. Creo no estar equivocado, cuando afirmo que hoy en día, lo que cuenta es cómo fracasa un proyecto y no cómo triunfa. Porque siempre se fracasa por alguna causa importante, pero nunca se fracasa debido a la mala suerte. Por el contrario, pienso que puede alcanzarse el éxito por pura fortuna.

 Pero a parte de esta percepción subjetiva, considero que hay una condición objetiva para apostar por la enseñanza de los casos de fracaso empresarial. Es un hecho objetivo, que hoy la economía se sustenta por el análisis de riesgo. La sociedad del riesgo (descrita por los sociólogos alemanes-autríacos, pienso en Beck o Luhmann) convive en la economía de riesgos.

  El análisis del riesgo se fundamenta en la ontología del evento. El Evento es la otra cara del Acontecimiento. El evento es la incidencia, el error, el fallo, del sistema. Es el movimiento fenoménico que permite visualizar los fallos del sistema. La complejidad de todo sistema se analiza a través del riesgo. Y el riesgo es el horizonte existencial de la "falla", de la "sima", del "crash". La incidencia y el evento consituyen la urdimbre ontológica, no sólo económica, de la grieta.

 El error sirve al sistema, en este caso a la empresa, no para detectar la posibilidad del peligro sino para solucionar la probabilidad del riesgo. El peligro y la posibilidad ceden terreno epistemológico ante el riesgo y la probabilidad. Solo un sistema que se autobserva en el fallo, sobrevive. Es cuestión de supervivencia ante la complejidad del entorno. Las empresas son seres vivos, como los ecosistemas biológicos.

 Quién no entienda que lo que hay que vigilar y analizar son los fallos, los errores, los casos de fracaso, las grietas en el sistema, es que aún no ha comprendido como funciona la economía de nuestro tiempo. Por eso, no me apuntaría nunca a ningún Máster en Administración y Dirección de empresas, en el que su temario mostrara un apabullante abanico de casos de éxito empresarial. Buscaría por el contrario, aquellas escuelas que me enseñen y muestren por qué han fracasado los proyectos y qué se encuentra tras ese pequeño error de estrategia que desencadenó la catástrofe del negocio.

 Espero que algún día, alguna Escuela de Negocios, me invite a uno de esos másteres para aprender de ellos, cómo se llega al fracaso.

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