06 septiembre, 2011

Hayek por Schmitt. El Estado de Bienestar y la Soberanía. (II)

Desde esta peculiar visión sobre lo que es la soberanía, podemos afirmar que la acción soberana de emitir dinero desde la nada, es en la política lo mismo que el milagro en teología. Aparentemente fuera así: el milagro de crear criaturas de la nada por parte de su Creador, es como el milagro de crear unidades dinerarias de la nada por parte del Estado. 

 Pero aunque en este sentido, sea exactamente  igual lo que Schmitt entiende por estado de excepción, sobre las coordenadas y los fundamentos sobre los que asienta el Estado y lo que observamos acerca de la creación del dinero de la nada por parte del Soberano, sin embargo son completamente distintas.

Ahora desde una visión monetaria, el Estado convierte la situación de excepcionalidad en una situación de ordinariedad. Lo ordinario es, cada cierto período corto de tiempo, emitir deuda (bonos, pagarés, letras,..) y soltarla en los mercados como oferta-deuda nacional.
Texto extraído como fragmento del libro

Podemos analizar más detenidamente, qué significación tiene la denominada situación excepcional, de Schmitt, frente a esta situación cotidiana u ordinaria. Ahora estamos ante una “dynamis” político-económica, donde lo excepcional y lo cotidiano se confunden.

El hecho excepcional y casi religioso, que es el acto de generar dinero y/o de emitir deuda desde la nada, se convierte en un acto ordinario y político de los estados. El milagro se ha hecho cotidiano. La excepcionalidad del poder, que decía Schmitt, se ha tornado en un hecho cotidiano y ordinario. Pensemos en la frecuencia con la que los Estados emiten deuda en los mercados de capitales: cada tres, cada seis meses…por ejemplo.

A diferencia de lo que señala Schmitt, la diferencia entre lo extraordinario/excepcional y lo ordinario/cotidiano, no la marca o define ya,  las normativas del campo jurídico sino las reglas económico-financieras.

Resulta interesante advertir cómo es la propia situación excepcional o el momento de clímax, o el pico de la curva. Observar cómo se había desarrollado hasta entonces, una situación de excepcionalidad que se había hecho cotidiana. Es así como descubrimos que las situaciones o casos excepcionales se camuflan bajo situaciones de ordinariedad. Por ejemplo, el hecho del milagro de la emisión de deuda nacional desde la nada se convierte en una acción cotidiana de los Estados para mantener su gasto (a corto plazo) y su nivel de endeudamiento (a largo).

Es en este mismo sentido, que se puede observar como el Poder debe establecer la normalidad de lo cotidiano sobre un hecho o acción excepcional, para que pueda seguir manteniendo su poder.

Schmitt para definir la situación política de excepcionalidad, necesita al mismo tiempo, la muleta del Derecho y la jurisprudencia normativa. Ya que el origen de la distinción entre lo excepcional y lo cotidiano, tiene para Schmitt un origen jurídico. Por el contrario, en nuestro caso, está bien claro que el criterio de diferencia para advertir cómo lo excepcional se ha vuelto ordinario, es el criterio económico-financiero.

De este modo, lo excepcional se torna en ordinario, por cuanto el milagro de la emisión de deuda desde la nada se vuelve como una acto potestativo en la cotidianidad más absoluta del Estado político (gobierno).

Solo la demanda del mercado financiero, es la única entidad que tiene la facultad (no poder) de comprar o no comprar esa deuda nacional. Hecho interesante por cuanto, dicha facultad exclusiva del mercado financiero en su ámbito de la demanda de deuda nacional, es la única capaz de determinar qué es lo excepcional y qué es lo ordinario. Me refiero en concreto, a los precios de deuda o el nivel de riesgo que incluyen esas emisiones de deuda (la famosa prima de riesgo). Se podría decir que la “prima de riesgo” es la medición que faculta al mercado de deuda nacional, para poder determinar la situación de excepcionalidad.

Finalizando, si bien podemos establecer un paralelismo entre ambos puntos de vista, no por ello debemos pasar por alto la enorme diferencia que los separa. Si el primo del señor Zumosol (dictador) es el Estado para Schmitt, la prima del señor Riesgo es el Mercado para Hayek. Resumiendo: la excepcionalidad de Schmitt no es la excepcionalidad planteada bajo el fundamento que aquí se dirime: el poder o la soberanía como acción de crear dinero/deuda.

Solo habría una hipótesis de trabajo en la que ambos sujetos potestativos (Estado y Mercado)  y ambas visiones de lo político, coincidieran en un mismo acto: el momento en el que el Banco Central Europeo actúe y compre deuda nacional, para regular las primas de riesgo de los Estados. Hecho que ya sucedió este verano. Es solo entonces, en la excepcionalidad del Banco Central Europeo cuando compra deuda nacional, cuando nos acercamos también a la idea de excepcionalidad que Schmiit un día adjudicó al Estado soberano.

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