10 diciembre, 2010

De la neopedagogía 2.0, hasta la catalepsia socializada (I)

Es cierto que los sistemas operativos cibernéticos (SOC) como Windows, Java, etcétera, han hecho de lo social un nuevo sistema operativo social: el denominado SOS. Y un individuo que solo sabe clicar navegará sin rumbo llevado por las profundas corrientes del océano "internético" de las redes virtuales. El individuo emitirá señales de SOS en un medio oceánico llamado SOS.

Este sistema operativo social armado sobre sistemas operativos cibernéticos, necesita de un entorno abierto. A diferencia de los viejos sistemas operativos sociales, estructurados sobre entornos cerrados a modo de "patios cerrados". Los "patios abiertos" de Foucault son ahora los nuevos SOS construidos sobre los SOC.

El poder ya no se ejerce por la potestad de encierro, sino que ahora se ejercerá gracias a la potestad de la apertura de las puertas del campo. Abrir las puertas de los patios cerrados para liberar a los encerrados y dejar que ellos se conecten entre sí según estructuras nodulares, para retomar el control bajo una invisible dominación de control. Abrir esas puertas de la sociedad encerrada en instituciones estatales para conformar una red de conexiones entre islas o también llamadas zonas temporalmente autónomas (ZTA).

¿Cómo moldear y modelar a unos individuos aptos para ese modo de dominación, que es el control sobre los patios abiertos o sobre los Sistemas Operativos Sociales? Formar a nuestros jóvenes y niños como esos "clicks" (de Playmobil) educados en los nuevos principios libertarios del "coaching ontológico" (para nuevos ejecutivos), del "edupunk" (para nuevos universitarios) , o de la neo-pedagogía constructivista (para nuevos bachilleres) fundada alrededor de la fórmula mágica del "aprender a aprender". Formarlos siguiendo el ideal político del "maestro ignorante" del filósofo Rancière. Toda pedagogía es una forma de política que a la vez es una forma de poder ya sea sobre las masas o en este caso, sobre las multitudes.
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¿Qué educación debe aplicarse para consentir una dominación de control en las sociedades abiertas? La respuesta no está en viejas políticas de represión, sino en postmodernas políticas de liberación. No en políticas de poder sobre las masas, sino en políticas de control sobre las multitudes. El poder ya no quiere dominar sino controlar. Dígánselo al mismísimo Deleuze. El poder ya no necesita educación disciplinaria sino que requiere y solicita educación liberada de la disciplina dando pleno gobierno al alumno en su inventiva en su capacidad para crear de su virginidad intelectual las cosas de la nada.

A partir de este sueño utópico y melancólico, propio de los genios del renacimiento, se construye el nuevo alumnado que constituirá la futura ciudadanía plásticamente modelada para que el Control pueda ejercer su poder sin obstáculo alguno de cualquier forma crítica de pensamiento.

Con ello, no solo las sociedades liberadas se volverán controlables a placer, sino que además las instituciones del Estado se diluirán en tanto viejos residuos industriales de épocas antiguas sustentadas sobre el poder disciplinario de la fuerza del Estado. El proyecto de la nueva pedagogía no es solo una nueva forma de aprender fundada en el clásico "aprender a aprender" sino que es un proyecto global de la política del control invisible o subliminal hacia los ciudadanos y por consiguiente es también un proyecto político de desintegración de la organización social alrededor de los Estados tal como los hemos conocido hasta ahora.

Todo este proyecto político de control social se vende bajo el supuesto ontológico del devenir contínuo del mundo postmoderno. Todo cambia demasiado deprisa, como la tecnología cibernética. Lo que es hoy moderno, esta noche ya será obsoleto. El presente instante se convierte en rey del mundo. Y los aprendizajes deben seguir ese ritmo frenético del devenir globalizado del mundo, que es el del devenir del instante hecho noticia en el telediario o el del devenir frenético del aprendizaje continuo. De este modo, la premisa ontológica es que nada es para siempre y el siempre es nada. Esto es que el hombre o el ciudadano ha de ser continuamente reciclado o reinventado. La palabra de moda, es "reinventarse". Como si fuéramos productos en permanente "re-styling". Llenándonos de conocimientos para al poco de unos meses, quizás, desestimarlos por obsoletos. Un cerebro que no asimila nada, porque no hay tiempo para ello. Un cerebro que recibe y expulsa, recibe y expulsa, indefinidamente en beneficio del instante.

Un cerebro de ese ciudadano, ahora alumno, que vive en el frenesí icónico de la luminiscencia. El mundo es una pantalla para él, indiferenciada a la de un videojuego. No hay descanso en la lectura y no hay lectura descansada. No queda tiempo para leer línea a línea del texto, del manual o del libro original. ¿Alguien queda entre los alumnos que lea directamente las fuentes?

Los procesos de aprendizaje no dejan tiempo para leer los libros fuente, los originales. Son demasiado largos, complejos, sesudos y lentos de leer. No hay tiempo dicen los programas de los cursos, de Eso, de Bachillerato y hasta los de la Universidad. Los Másters, son cursos al uso para no leer tampoco a las fuentes sean las que sean. Sino para practicar ejemplos, sin teoría (theorein), sin precomprensión. Sólo la práctica es lo que cuenta, no el qué sabes sino el cómo lo sabes hacer. Just do it….not thinking.

La exposición constante a ritmos acelerados en films de Tv, en películas de cine, en videojuegos, en anuncios, son el ritmo con el que esos pequeños cerebros deben ir formándose sus conexiones neuronales. La hiperconexión neuronal es estimulada por la hiperconexión de links en los nuevos hipertextos que conforman la hiperconexión de nodos sociales en la red. Es sabido aunque no suficientemente dicho, que todo proceso cataléptico se origina por un exceso de estímulos que bloquean e inhiben los procesos cognitivos de atención y reflexión. ¿Qué cerebro será capaz de realizar análisis en tales condiciones de catalepsia socializada?

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