31 enero, 2010

La nueva dialéctica del Trabajo.

El otro día una compañera del curso en el que estoy ahora matriculado ("Técnicas de Contabilidad financiera y Análisis de Balances") me decía algo, acerca del problema de buscar empleo. Cuando le comenté a mi compañera de curso, que llevaba ya más de dos meses enviando currículums a empresas (más de 500) y entregándolos presencialmente, pero que tan solo había podido ser citado para dos entrevistas (creo que por mero trámite del entrevistador), ésta me dijo que su hija estaba igual que yo pero con más de diez meses de experiencia en estas lides.

Sí , asentí, creo que es normal mi situación, pero es que lo anómalo no es que no te cojan sinó que ni te llamen. Creo sinceramente que tengo experiencia, como gerente empresarial, pues he desarrollado tareas de gestión durante más de dieciseis años. Ella entonces, me dijo lo siguiente: "No pongas eso en el currículum, de que has sido gerente, porque entonces nadie querrá cojer una persona que ha sido empresario...porque creerán que no estás realmente preparado para...." Yo le interrumpí: "...para estar al otro lado?". Sí más o menos, me dijo ella. Entonces, me volvió a sugerir: "prueba de no poner Gerente, pon únicamente las funciones que desarrollabas" en las empresas que hayas estado.

Esta conversación vulgar entre dos parados, esconde el fondo social en el que la ciudadanía del siglo XXI, plantea su modelo de sociedad. Pues empresario y emprendedor son dos cosas valoradas de modo distinto por la sociedad. El empresario se asocia al capitalista fumador de puros sentado en su poltrona, mientras que el emprendedor se vincula al hombre de acción, trabajador infatigable.

Trasfondo en el que lo que está en juego es la dialéctica entre el "ser empresario" y el "ser emprendedor". Tal como aparece señalada en varios textos de la red, que pueden leer en: http://angelmaria.com/2006/12/24/emprendores-vs-empresarios/ , o también en el artículo: http://www.juandemariana.org/comentario/2375/funcion/emprendedora/funcion/empresarial/

Pero lo que quiero poner de relieve en este texto es que la sociedad nos habla en un doble lenguaje: por un lado siente desafección hacia los empresarios, pero por otro lado siente admiración hacia los emprendedores. Estamos ante lo que Batesson llamaría situación de doble vínculo. Por lo tanto, todo "Empresario Emprendedor" está por naturaleza, al borde de la esquizofrenia.

Este acorralamiento en el que está el concepto de "empresario emprendedor" tiene mucho que ver con la tradición del pensamiento occidental que heredamos de nuestra propia historia de las ideas. Me refiero concretamente, a la concepción sobre lo que es el Capitalismo, desde el punto de vista de la idelogía marxista.

Si bajo la perspectiva del marxismo, el capitalista es el que explota la fuerza de trabajo del obrero para conseguir una plusvalía, que le aportará riqueza únicamente a aquel que tiene en propiedad los medios de producción, entonces es comprensible que se produzca un deslizamiento semántico desde la dialéctica marxista del capital/trabajo hasta la dialéctica empresarial de "empresario/empleado". El Capitalista del XIX no es el Empresario del XXI.

Imagínense que Marx, hubiera considerado en algún momento del desarrollo de su teoría la siguiente consideración: el capitalista es empresario porque es emprendedor, mientras que el trabajador (o el funcionario) es empleado porque no es emprendedor. Vivimos pues bajo dos lemas-del-trabajo:

1.- El que quiere ser-empleado.
2.- El que quiere emplear.

En realidad habrían tres modos de vivir-en-trabajo:
1.- El que quiere ser-empleado = el empleado por el Estado (funcionariado), o por la Empresa (asalariado).
2.- El que quiere emplear = el empleador, sea Estado o sea Empresa privada (pyme y gran empresa).
3.- El que quiere emplear-Se. = el empleante, que es el "trabajador autónomo".

Pero observarán que en el nivel (2) de esta tríada, se agrupan indistintamente las Pymes y las Grandes Empresas. Y entre ellas hay una diferencia demasiado radical para ser olvidada. Será entonces que deberemos volver a retomar la clasificación:

1.- El que quiere ser-empleado = el empleado por el Estado (funcionariado), o por la Empresa (asalariado).
2.- El que quiere emplear sin emplear-Se = el empleador, sea el Estado (aparato burocrático) o sea la Gran Empresa (accionistas del Capital).
3.- El que quiere emplear-Se y emplear = el empleador y empleado de las Pymes = "empleador autónomo".
4.- El que quiere emplear-Se y no-emplear = el empleante, que es el "empleado autónomo" o también etiquetado "trabajador free-lance".


Hemos llegado por fin, a los cuatro modos de status-del-empleo o del trabajo. Independientemente, de si éstos se ven asociados a puestos de trabajo físicos o intelectuales. No se puede decir lo mismo, si nos referimos al grado de seguridad en el trabajo. Pues a un mayor "ser-empleado" mayor grado de seguridad, mientras que a un mayor "emplear-Se" menor grado de seguridad. Piensen en los "asegurados sociales" frente a los "autónomos sociales" y sus distintos derechos a la hora de cobrar prestaciones por desempleo o incluso, a la hora de la "liquidación del finiquito".
El "emplear-Se" significa siempre, en caso de perder esa capacidad de emplear-se, quedar en la calle tirado como un perro, sin derecho alguno a seguro de ningún tipo (seguro por desempleo, ingresos por pensiones de jubilación, etc..)

Tampoco podemos aplicar la regla clásica del trabajo que decía: "a mayor seguridad en el trabajo, menor riesgo y por tanto menores ingresos salariales". Puesto que el nivel medio del salario de los funcionarios supera en más del 200% el salario medio de los auto-empleados o de los empleados por empresas privadas .

Dicho esto, solo pueden permanecer en un equilibrio dinámico de supervivencia aquellas empresas Pymes (3) o autónomos (4), cuyo valor añadido de producción sea lo suficientemente interesante para no conllevar "fuerza de trabajo" sinó "energía de intelecto". Es decir, solo pueden sobrevivir en el actual mercado, las Pymes y los autónomos en tanto "empresas de energía intelectual" y no como "empresas de fuerza de trabajo". Dicho de otra manera, los dos estadios (3) y (4) solo pueden sobrevivir no por "políticas de costes rebajados" sinó por "políticas de ingresos aumentados". Y esto solo es posible, gracias al factor de "innovación" que aporte ese "trabajo intelectual" al mercado de los servicios y productos. Esto nos conduce al centro del problema: el problema de la innovación y el sujeto Innovador.

Si consideramos que este nuevo sujeto llamado Innovador, puede y debe "emprender", estamos afirmando que "todo innovador es emprendedor". Pero ¿es todo emprendedor un innovador? No siempre, pues un emprendedor no-innovador puede ir al negocio ya clásico y consolidado, imitando lo que ya funciona en el mercado o incluso contratando un modelo y marca-de-negocio como puede ser un "franquiciado".

Si reconocemos todos, que el principal Agente-Social-del Trabajo, no es el "ser-empleado" (de los Sindicatos de Trabajadores) ni el "empleador" (de las Patronales) sinó ese ser que vive en la esquizofrenia social perteneciente a los dos niveles antes citados (3 y 4): "el que quiere emplear-Se". Entonces debemos afirmar con justicia, que el problema del Empleo debe solucionarse por medio del concepto "Auto-Empleo innovador".

Este "Auto-Empleo innovador" se opone enfrentadamente, al planteamiento del Empleo como dialéctica entre "capital/fuerza de trabajo" propia de la teoría marxista. Solo nos podrá sacar de la Crisis este concepto de "auto Empleo", tal como ya están vislumbrando los Gobiernos. Quienes nos insistirán, a partir de ahora, no lo duden, en que "todos debemos ser auto-emprendedores" y por tanto "empleadores de nosotros mismos".

Pero esto no será posible, hasta que se equiparen los status sociales entre dos modos diferenciados de trabajo:
A- El status de coberturas sociales, privilegiado de los "empleados" por cuenta ajena.
B- El status de coberturas sociales, penalizado de los "empleados" por cuenta propia.

Solo si el Estado es consciente, de que el "empresario" en tanto "auto-empleado" es el único modo de salir de la crisis, podremos solucionar el problema del desempleo en las sociedades del siglo XXI. Y por lo tanto, deberá de estimularse con medidas legislativas y políticas que favorezcan y den la misma seguridad jurídica y social, como mínimo, a tal estado-de-autoempleo, que a la recibida por los funcionarios o por los empleados por cuenta ajena.

La dialéctica capital/trabajo característica del marxismo, no nos sirve para el tema del empleo. Pues esa dialéctica marxista ha sido desbancada por otra más sutil: la del "empleado-por-cuenta propia" y "empleado-por-cuenta ajena".

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